En Venezuela, la mujer no gana en número a los hombres y tampoco hay más féminas en el mercado profesional
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Suhelis Tejero*
Una tropa de féminas sale cada mañana ataviada
de sastre, tacones y maquillaje para cumplir con la faena
diaria, las mismas que unos años atrás se "quemaron"
las pestañas para poder sacar un título universitario
y vencieron a los hombres en los terrenos que durante muchos
años dominaron, pero la sensación de victoria se
pierde cuando llega el cheque de la quincena. Y es que para
las mujeres la revolución femenina todavía no ha
llegado a las empresas, y el sueldo todavía deja un sabor
amargo.
Lo que en materia poblacional resulta en un empate técnico
(13,46 millones de mujeres contra 13,57 millones de hombres),
en el tema de las remuneraciones la cosa cambia porque los
del sexo masculino siguen marcando la pauta y llevando la
batuta en materia de beneficios económicos. Se calcula
que la edad de más productividad para las mujeres venezolanas
es entre los 25 y 49 años.
De acuerdo con el último estudio de la Comisión
Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal)
-organismo que forma parte de Naciones Unidas-, Venezuela
no escapa a la realidad que es común tanto en países
desarrollados como en subdesarrollados: las mujeres necesitan
de más años de estudio para lograr equipararse al
salario que los hombres devengan con menor nivel educativo.
El informe "Las metas del milenio y la igualdad de género.
El caso de la República Bolivariana de Venezuela", presentado
en septiembre del año pasado, señala que "la educación
para las mujeres no tiene el mismo retorno que para los hombres,
pues no se traduce en igualdad de ingresos".
Preparación versus género
De hecho, existen cifras concretas que indican que existe
una brecha de 20% en las remuneraciones laborales que reciben
ambos sexos. Un informe presentado por el Instituto de Investigaciones
Económicas y Sociales de la Universidad Católica
Andrés Bello (UCAB) indica que los hombres reciben salarios
mejores que los de las mujeres que cuentan con escolaridad
y experiencia superior, por lo que la investigación apunta
a que persiste la discriminación de género en el
área laboral. El sexo femenino todavía se enfrenta
a dificultades graves para ascender a cargos importantes dentro
de la jerarquía empresarial, indica la investigación
de la UCAB, titulada "Situación de la mujer en el mercado
laboral en Venezuela. Análisis de la participación
femenina y de la brecha de ingresos por género".
Sin embargo, las mujeres trabajadoras no son las únicas
afectadas por la desigualdad entre los sexos, porque aquellas
que se encuentran en la ardua búsqueda de un empleo estable
también sufren los embates del rechazo. Las cifras oficiales
indican que la desocupación afecta a 13% de la población
femenina activa, mientras que el desempleo en los hombres
se ubicaba en 10,5% al cierre del segundo semestre del año
pasado, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de
Estadística (INE).
Pero, aunque para la mujer actual sea difícil de creer,
el género femenino tiene una participación reducida
en la fuerza de trabajo: sólo 38,8% de las féminas
integran la lista de la población económicamente
activa, es decir, la que se encuentra buscando empleo. Esto
se debe a que para algunas mujeres la tradición de dedicarse
a las tareas del hogar sigue siendo la norma, y los estudios
que realizan se quedan en un mero interés personal.
No es lo que parece
El hecho de que en las universidades se observe un universo
bastante amplio de mujeres no es indicativo de que realmente
el sexo femenino se encuentre más preparado que el sexo
opuesto. De hecho, sólo 17,8% de las mujeres de entre
25 y 59 años que habitan en centros urbanos llega a la
universidad, pues el mayor porcentaje (42,6%) se queda en
la educación media, es decir, llega a completar hasta
noveno grado de bachillerato. El estudio de la Cepal "Panorama
social de América Latina 2001-2002", que plantea esta
situación añade que, si bien es cierto que una menor
porción de hombres deciden alcanzar el grado universitario
(14,5%), la diferencia con las mujeres no es tan amplia como
parece.
Además, existe una brecha que ganan los hombres y es
la de la alfabetización, pues las mujeres sufren más
los embates del analfabetismo que los representantes del sexo
masculino. El INE señala que para el cierre del año
2005 se registró una tasa de 6,2% mujeres iletradas,
mientras que los hombres mostraron un índice de 5,8%.
Desigualdades de largo aliento
Aun cuando existe una desventaja en los aspectos de la vida
económica y social de la mujer en comparación con
los hombres, existe un punto a favor y es la esperanza de
vida al nacer, que para las féminas es mayor. De acuerdo
con el último dato oficial sobre el tema correspondiente
al año pasado, las mujeres tienen una esperanza de vida
al nacer de 75,8 años, mientras que para los representantes
del sexo masculino la situación se torna un poco negativa
y su esperanza se ubica en 69,9 años de vida.
Actualmente, si bien existe un envejecimiento de la población
en general, situación que se evidencia especialmente
en los países latinoamericanos, Venezuela se mantiene
como un país en el que predominan los jóvenes y
en el que más de la mitad de las mujeres se sitúan
en edades comprendidas entre los 0 y 29 años de edad,
comportamiento que se repite en los hombres.
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