Mujeres en horas pico trepándose en un bus
Pese al legítimo deseo, la venezolana de este joven siglo XXI no ha cambiado tanto como parece

 Gioconda Espina

 

Una aclaratoria previa: género no es sinónimo de sexo. El género implica a los sexos, no es lo mismo que sexo. Género es una relación -desigual e inequitativa por cierto- entre hombres y mujeres. Dado que esta definición rápida de género colocada por las feministas de la igualdad en las agencias internacionales es considerada excluyente por quienes son parte de las diversidades, habría que precisar aquí que, en lugar de género, deberíamos hablar de géneros, para incluir a las relaciones -también desiguales e inequitativas- entre las personas en razón de su sexo, orientación sexual, etnia, edad, pertenencia de clase  y cualquier otra característica que las identifique socialmente.

Hablemos entonces del género en Venezuela, esto es del  lugar y los roles de las venezolanas a comienzos del siglo XXI, que  no  cambiaron tanto como pareciera durante el siglo pasado. Lugar y roles que nunca fueron los mismos para mujeres y hombres en una hipotética arcadia wayúu o warao, como pretenden algunos  desinformados. De hecho, no hay registro alguno que permita decir que hubo un tiempo en que hombres y mujeres tuvieran los mismos derechos en alguna parte. Lo que llamamos civilización ha sido desde el comienzo una desigualdad entre los sexos y esa desigualdad, fundada en las posibilidades de la mujer para  alojar en su cuerpo a su descendencia y luego alimentarla con su propia leche, insiste en sostenerse  hoy día, cuando el planeta está más que suficientemente poblado (aunque ciertamente está mal distribuida esa población mundial)

Decreto mató a Ley

Antes del Día Internacional de la Mujer, el Presidente anunció que entregaría una asignación económica puntual a 100 mil amas de casa en edad de jubilación por 80% del sueldo mínimo urbano. A los días dijo que serían 200 mil. Finalmente se la entregó a unas 50 mil jóvenes madres de por los menos tres hijos, sin marido y sin empleo, advirtiéndoles que sería una prestación puntual, mientras se capacitan en la Misión Vuelvan Caracas. Nunca mencionó de dónde salía ese decreto. Pues bien, sale de la Ley de Servicios Sociales, que en el Art. 41 prevé el cumplimiento del Art. 88 de la Constitución del 99 y del Art. 17 de la Ley de Seguridad Social de 2002, puras leyes de la Quinta República. Pero la redacción del reglamento de la ley y el registro meticuloso de las beneficiarias lleva tiempo y las elecciones son en diciembre de 2006, así que su comando de campaña cortó camino y con un decreto mató la ley.

 

y  la maternidad puede ser elegida, incluso sin pasar por la relación con un hombre (vía adopción, vía alguna de las nuevas tecnologías reproductivas).

“El lugar de la mujer sigue siendo al frente de su familia y de su casa, aunque ésta sea compartida y alquilada. En cuanto a sus roles o funciones en ese lugar, están derivados de la maternidad”

El  lugar de la mujer sigue siendo al frente de su familia y de su casa, aunque ésta sea compartida y alquilada. En cuanto a  sus roles o funciones en ese lugar, están derivados de la maternidad por la cual se la define como mujer. Como madre, sigue siendo la responsable a diario de  que haya harina pan  en la casa, del agua, del techo de sus hijos y de sus viejos si los tiene vivos. Pero además, y al contrario de las mujeres de la primera mitad del siglo pasado,  cada vez más  han sido obligadas a salir a la calle, porque sencillamente nadie puede mantener un hogar con el sueldo mínimo del compañero o de cualquier otra persona  que trabaje en su grupo familiar. Desde luego, me estoy refiriendo a la mayoría de las venezolanas, es decir, a 80% de los pobres de todos los grados cualquiera sea la escala de medición de la pobreza. No al 20% restante que salimos a trabajar porque lo elegimos o porque ya no es posible sostener la calidad de vida de la familia con lo que la sosteníamos antes.

Es verdad que la doble jornada (administrando el hogar y ganándose un salario)  hoy es más visible y muy respetada, al contrario de lo que pasaba antes del año 58, pero con visibilidad y respeto no se pagan cuentas. Ni  se resuelve ni se compensa  la explotación extrema de las mujeres más pobres de las ciudades grandes del país. Y no se resolverá ni compensará hasta que se instale en la conciencia de cada uno y cada una que el trabajo doméstico sobre el que se monta el trabajo asalariado de todo el grupo familiar no es competencia exclusiva de las mujeres, pues todos los del grupo toman agua y se bañan y comen alimentos que deben lavarse; todos requieren ropa limpia; todos requieren techo para dormir y guarecerse al retorno de la escuela o del trabajo. En la Constitución del 99 se previó en el Art. 88 el pago de una pensión a las amas de casa sin seguridad social alguna que hayan alcanzado la edad de jubilación al frente de su hogar. Ese artículo fue recogido en el Art. 17 de la Ley Orgánica de Seguridad Social de 2002 y por la Ley de Servicios Sociales de 2005, pero falta el decreto para que el beneficio sea otorgado con objetividad y no por simpatía de las beneficiarias con el llamado proceso, que es lo que acaba de decretar el Presidente.  

Una última observación a propósito de la sobrecarga de trabajo de las mujeres más pobres de la mayoría pobre de Venezuela y que no han llegado a la edad de jubilación. A pesar de todo el cansancio y las frustraciones, las mujeres heterosexuales desean ser deseadas por los hombres, así que todas sacan unas horas de la semana para  encajar en  el modelo de mujer deseable que promueven los medios de comunicación a los cuatro vientos. Ellas y ellos son manipulados por el estándar de belleza femenina a la que se someten unas y otros, sólo que en posiciones diferentes: ellos como sujetos deseantes, que eligen (independientemente de que sean feos, gordos, etc); ellas, como objetos del deseo de ellos.

No creo que alguna tenga tiempo para leer las próximas líneas pero igual quiero rendir  homenaje a las mujeres pobres que viven en los cerros de la ciudad, los Valles del Tuy, Barlovento y Vargas pero trabajan en el valle de Caracas. Desde mi balcón frente a la parada,  las veo trepándose a un bus atestado, cargadas de bolsas de mercado. Puedo imaginarme su jornada de trabajo en casa ajena o con un jefe amargado o vendiendo en las calles cuidándose de rateros, policías abusadores, conductores salvajes, lluvias, ventoleras y solazos inclementes, sin saber de los hijos y los viejos y  sin saber con qué van a encontrarse al llegar: una gripe, una nevera vacía, ropa que lavar, otro deslizamiento.  

(*) Gioconda Espina es coordinadora
del Area de Estudios de la Mujer, Faces , UCV


PLANETA FEMENINO | POBLACION CON SIDA

Venezuela
32.000 mujeres con edades comprendidas entre los 15 y 49 años padecen de sida en Venezuela, según el programa de Organización de Naciones Unidas sobre el Sida (Onusida).

 
Panorama
En América Latina, por cada tres hombres portadores de VIH hay una mujer infectada. Hay zonas del Caribe donde la proporción es de 50%.


Cada día
Onusida estima que cerca de 150 mujeres son infectadas cada día en la región.  Entre 2002 y 2004, la cantidad de mujeres con VIH aumentó en América Latina de 520.000 a 610.000, y de 190.000 a 210.000 en el Caribe.


Referencia
En Africa, 60% de los adultos que padecen de VIH son mujeres. En Estados Unidos, el sida es una de las principales causas de muerte para las mujeres afroamericanas de entre 35 y 44 años.

Elida Aponte
Bitácora de vida

Es una abogada graduada de La Universidad del Zulia, con doctorado en Derecho de la misma universidad y doctorado en Estudios de la Mujer en la Universidad de Granada, España. Es profesora titular de La Universidad del Zulia, asesora de diversas organizaciones agrarias no oficiales e integrante del Instituto Nacional de la Mujer (Inamujer).

¿Cómo ve el ascenso de la mujer a puestos de poder?
Las mujeres seguimos relegadas en el acceso al ejercicio del poder. Esa deficiencia es producto de la discriminación y mientras subsista es imposible crear y consolidar una sociedad democrática, participativa, paritaria y protagónica.

 ¿Hay diferencias en la forma de gerenciar masculina y la femenina?
Sí, existen diferencias. La gerencia que las mujeres concebimos está fundada en relaciones de coordinación y no de subordinación.

¿Cómo siente que es el trato de sus colegas masculinos?
Por mi bitácora de vida, una postura indeclinable de apego a la lucha por nuestros derechos, la calificación académica lograda, y el ejercicio asertivo de responsabilidades institucionales, mis colegas masculinos me tratan con respeto.

¿Qué la impulsó a un campo tradicionalmente masculino?
Soy abogada y filósofa. El amor por ambas vocaciones lo mostré desde adolescente y después, como experta en Derecho Agrario y en Estudios de las Mujeres.

 Un consejo.
Que no se detengan por difíciles que sean las circunstancias.

 ¿Tiene tiempo para las labores del hogar?
No. Las labores del hogar, que creo constituyen un trabajo con derecho a remuneración y reconocimiento, están en manos de otra mujer que poco a poco también ha ido elaborando su propia bitácora y poco a poco se ha incorporado a la lucha.

 ¿Alguna heroína?
Sí, mi abuela materna: falconiana y auténtica disidente de la dictadura gomecista.

¿Arrepentimientos?
No, he tenido la vida que he querido y yo la he disfrutado al máximo.

¿Alguna vez quiso darse por vencida?
En el camino, una vez un hombre me recomendó que ocultara un poco mis aptitudes y talentos para no levantar sospechas en un mundo machista... menos mal que el consejo no lo tomé.

Debilidades de mujer.
Creo que todo lo que ayude a sentirnos bien con nosotras mismas y a mejorar la estima propia es importante y útil.

¿Envidia a los hombres?
No, al contrario, creo que la sociedad patriarcal de cierta manera cercena en los hombres la dimensión emocional y sentimental.

 

 
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Género
 
FORO: ¿Cuál es la mujer que más admira y por qué?

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