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CULTO AL LIDER / "Es un descarrío histórico vincular el poder a un solo hombre"
La tragedia del narcisismo

El resto de los funcionarios del Gobierno se asumen como parte del coro de alabanzas al líder en una estrategia de sobrevivencia
(Foto Vicente Correale)
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Para el médico psiquiatra Franzel Delgado Senior no hay dudas de que el Presidente Hugo Chávez encaja en el perfil que identifica la ciencia como correspondiente a la personalidad de esta patología que dibuja al autócrata perseguidor del poder absoluto y para la cual no existe tratamiento ni esperanza de cambio. Lo único seguro es que no es cónsona con la democracia

OSCAR MEDINA

EL UNIVERSAL

Que son criterios científicos advierte el médico psiquiatra Franzel Delgado Senior antes de describir el perfil de la personalidad narcicista en el que, explica, encaja casi a la perfección el teniente coronel Hugo Chávez Frías.

Son doce los rasgos que caracterizan al narcicista de acuerdo a la ciencia médica: "La persona se cree enormemente importante, considerándose siempre por encima de los demás. Tiene una gran necesidad de sentirse aprobado, admirado y respetado incondicionalmente por los otros y cree que todos están obligados a prodigarle un trato especial. No es capaz de situarse en el lugar del otro y compartir sus sentimientos. Piensa que debe sentirse querido por todos sin necesidad de corresponderles. Niega quien realmente es y adora la imagen sobrevalorada que tiene de sí mismo, negando siempre sus sentimientos de depresión. Envidia a los demás y cree que los demás lo envidian a él".

La lista continúa: "Fantasea con el éxito, la admiración y el poder ilimitados. Se considera el mejor, sin mostrar logros correspondientes y no tolera el fracaso. Exagera sus éxitos y se atribuye mayores habilidades que los demás, mientras que atribuye siempre sus fracasos a circunstancias externas. Es arrogante e intolerante. Se siente ofendido con facilidad y reacciona con rabia cuando lo critican, tratando de destruir o descalificar a quien lo hace o no le da la razón. Y por último, dado que considera que los demás están sólo para satisfacer sus necesidades, no duda en manipularlos y en tratarlos como objetos que le sirven sólo para lograr sus objetivos".

Para Delgado Senior no hay dudas en cuanto a la sintomatología del sujeto de estudio: "Con tanto material que ofrece el Presidente y con tanta aparición pública, las conductas observables permiten, sin temor a equivocaciones, aseverar que cumple totalmente con cada uno de los criterios estipulados por la psiquiatría universal para identificar a una personalidad narcisista, que es la estructura básica para poder desarrollar el culto a la personalidad. Además de que cumple todos los requisitos de una personalidad sociopática, pero eso ya es otra cosa. Es un caso de trastorno mixto".

Así se nace

La tipificación del culto a la personalidad es categórica: "En principio, es la expresión política de una aberración biológica. Y una vez que se enciende esa dinámica del culto a la personalidad hay una veneración obligada que activa otra de retroalimentación y por supuesto, todos los funcionarios y líderes secundarios que rodean a una figura dentro de ese culto tienen que cambiar su ética y dignidad para andar de rodillas".

Casi tan antigua como la civilización, la práctica del culto a la personalidad "en el escenario político va indisolublemente unida a la búsqueda del poder total" y no luce, a estas alturas del siglo, muy adecuada a los tiempos: "El desarrollo de la civilización determina que sea un inaceptable descarrío vincular el poder a un solo hombre. Esas épocas ya fueron superadas. Hoy ni siquiera Rusia lo soportaría y China viene de regreso. El culto a la personalidad nunca sirve al gobierno si se piensa en eficiencia, sólo le sirve al líder para saciar satisfacciones personales y movilizar masas en torno a su imagen. Pero el culto a la personalidad no es compatible con la democracia".

El demócrata, como el tirano, según explica Delgado Senior, también nace, no sólo se hace: "Para ser demócrata hay que poseer una estructura biológica de personalidad que lo permita. Y los dictadores, para ser dictadores, también tienen que tener una estructura determinada. A todos ellos aunque gobiernen en latitudes muy distantes los identifica una biología semejante. Es tan biológico que el tiempo parece no contar, no hay diferencias entre las concepciones y los métodos de un dictador del siglo XIX que en uno del siglo XX, salvo aquello que esté limitado por la misma sociedad, por la civilización".

Delgado Senior ahonda en este aspecto: "En este fenómeno no es la masa la que endio sa al líder, sino que siempre _sin excepción_ es el líder quien se hace endiosar por la masa. Y para ello recurre a múltiples recursos que se repiten, es el mismo libreto, como si la historia fuera estática: rostros en las monedas, cambio de nombre a las ciudades, alteraciones de los símbolos patrios, imágenes del líder desplegadas abrumadoramente ante los ojos de la población. Cuando la aberración de la personalidad es la misma, no importan los nombres ni el país, ni los tiempos. El fenómeno es el mismo y los peligros similares. Miremos la historia y veamos si hay alguna nación que haya prosperado con un líder con esa terrible patología".

Trágico final

El psiquiatra describe la vertiente narcisista de Hugo Chávez: "La presunción del Presidente de erigirse como un líder comparable a Bolívar que retoma las banderas de la libertad y el pensamiento bolivariano y lo hace realidad para incrustarlo en el siglo XXI y diseminarlo por el mundo... todo eso es el más cristalino y depurado narcisismo".

¿Y no podría ser, más bien, un cúmulo de nobles intenciones? "No es lo mismo contribuir al desarrollo de un país, al rescate de valores y al reforzamiento de la identidad, con una actitud modesta a hacerlo con la presunción de erigirse y ser reconocido, que es precisamente una característica de la personalidad narcisista".

Delgado Senior apela a un ejemplo fresco para ilustrar con el contraste: "Ricardo Lagos, en Chile, fue estimado por un grupo de historiadores como el mejor presidente que ha tenido Chile en su historia republicana. ¿Y ante eso cuál es la actitud de Lagos? La de un hombre que entrega el poder, que los traspasa sin ninguna pretensión de mantenerse y decir que por ser el mejor debe seguir 20 ó 30 años más. Eso es porque no hay una estructura de personalidad que le lleve a hacer algo como eso".

Explica el psiquiatra que el narcisismo impide percibir la realidad tal cual es, porque esa percepción del entorno se corresponde con la que el narcicista tiene de sí mismo: cree que es digno de admiración. "Por eso es que es un trastorno, él no finge, siente que las cosas son así y cuando vimos la utilización de aquella niña en el acto del Día de la Bandera con ese discurso asombroso de loas al Presidente sólo para satisfacer su ego, vemos en él una sonrisa de satisfacción porque él siente que eso es lo correcto, que es justo que siembren en los niños el amor por él, la figura patria más grande después de Bolívar".

Desde esta óptica y ante las lecciones de la historia la proyección de futuro colectivo es funesta: "El culto a la personalidad trae dos consecuencias inevitables. Una es el quebrantamiento del marco ético del país porque todo se concentra en el reconocimiento y la obediencia a la figura central. Y la otra es la destrucción material del país. Toda la inversión que hay que hacer en tiempo, en concepción de proyectos y en recursos para mantener ese culto es a cambio de niñez abandonada, crisis de salud, falta de desarrollo. Esa es la gran tragedia".

Puesta en marcha esta dinámica el país y sus instituciones forzosamente terminan al servicio de ese líder narcisista "que concentra la toma de decisiones, independientemente de la disciplina que se pretenda ejercer, y su voluntad está por encima de las evaluaciones de los expertos".

Y el duro final: "Todos están destinados al fracaso. Y les espera la cárcel, la soledad, la persecución. Ahí está Milosevic, muerto en prisión. O Mussolini a quien guindaron en una plaza. Esa es la historia, no son criterios políticos".

ommedina@eluniversal.com



 
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