San Diego.- El Clásico Mundial despertó un
fervor patriótico rara vez visto en juegos de beisbol y
despejó las dudas que pudo haber albergado respecto a la
realización de un torneo internacional en marzo.
Los aficionados se quedaron hasta tarde frente a sus televisores,
incluso después de la eliminación de Estados Unidos
y República Dominicana, los equipos con más estrellas.
A Cuba, que casi se queda afuera por una disputa con las
autoridades migratorias de Estados Unidos, ahora le gustaría
ser sede del torneo.
El gerente general de los dominicanos, Stan Javier, que
jugó 17 años en las mayores, opinó que
habría que cambiar las fechas y no jugarlo al principio
de la pretemporada, sino al final, demorando si es necesario
el inicio de la temporada una semana, reseñó
AP.
Durante los partidos de la primera ronda en Arizona,
el comisionado de las Grandes Ligas, Bud Selig, agradeció
a los jugadores el que decidieran participar, dejando
de lado la comodidad de los campos de entrenamiento
para embarcarse en una aventura nueva.
Una cosa está clara: hay un gran interés
en este torneo.
El estadounidense Ken Griffey hijo se reincorporó
a los Rojos el lunes, dolido porque la novena local
no estaba jugando la final esa noche.
Ichiro Suzuki sostuvo que la derrota de una novena
estelar como la estadounidense, con peloteros
de la talla de los Yanquis Johnny Damon, Derek
Jeter y Alex Rodríguez, es un reflejo de
la categoría internacional del torneo. "Esta
es la razón por la que se organizó el
Clásico, para mostrar algo así", dijo
el japonés.