ESTEBAN ROJAS
EL UNIVERSAL
El habilidoso Ichiro Suzuki y el efectivo lanzador Daisuke
Matsuzaka, verdaderos íconos del deporte en Japón;
el siempre seguro Derek Jeter, niño mimado de los todopoderosos
Yanquis de Nueva York; el talentoso Yulieski Gourriel, máximo
representante de la generación de relevo de Cuba, y el
poderoso Seung Yeop Lee, slugger de Corea del Sur desconocido
para el resto del mundo hace apenas un par de semanas, forman
parte del equipo ideal del primer Clásico Mundial de Beisbol.
Una novena de contrastes entre millonarios como Jeter, quien
recibe un jugoso salario anual de $19.600.000 de parte de
los Yanquis, y "aficionados" como Gourriel.
También entre famosos como Ken Gri ffey Jr., cuya
capacidad de conectar jonrones ha dado la vuelta al mundo,
y jugadores prácticamente anónimos fuera de su
país como Jong Beom Lee, jardinero de la selección
de Corea. 
Japón, campeón del torneo, dominó junto
a Cuba y Corea del Sur la novena de estrellas, con tres
integrantes cada uno; mientras que Estados Unidos quedó
con un par de representantes a pesar de su decepcionante
actuación y República Dominicana consiguió
el cupo restante. Seis de los doce peloteros electos tuvieron
participación en la final del lunes.
Venezuela y su nómina de grandeligas no tienen
nombres dentro del conjunto.
Matsuzaka, reconocido como el Jugador Más Valioso
del torneo, encabeza junto a Suzuki la representación
japonesa, que se completa con el receptor Tomoya Satozaki;
mientras que Gourriel hace lo propio con el grupo
de cubanos, que incluye igualmente al designado Yoan
dry Garlobo y el pitcher Yadel Martí.
Corea tuvo a Yeop Lee y Beom Lee al lado del conocido
Chan Ho Park; y Estados Unidos a Jeter como shortstop
y Griffey Jr. como centerfielder. El antesalista
dominicano Adrián Beltré cerró la
lista.
Un equipo internacional a favor de la globalización
del beisbol. Esa es la meta.