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| FOTOGRAFIA / Más de 1.500 venezolanos posaron sin ropa ante el lente de Tunick
Escultura viviente y desnuda

"Estoy fascinado con los tonos de piel que encontré aquí en Venezuela", dijo el artista

Los modelos de Tunick se ubicaron en la estatua del Libertador, en el Centro Simón Bolívar
(Foto Gil Montaño)
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JENNY LOZANO |  DIARIO
lunes 20 de marzo de 2006  12:00 AM

JENNY LOZANO EL UNIVERSAL

A las 4:00 de la mañana comenzaron a llegar todos los que estaban dispuestos a desvestirse en plena avenida Bolívar. Algunos con batas de baño, otros recién llegados de la juerga nocturna, otros muy ligeros de ropa e incluso uno en silla de ruedas. Todos, en su mayoría muy jóvenes, fueron congregados en el edificio de los tribunales, a los pies de las Torres de El Silencio. Ese fue el punto de concentración, acordonado por la Policía Metropolitana, la Guardia Nacional, la Policía de Caracas y los Bomberos del Distrito Capital, y allí esperaron pacientes las instrucciones de Spencer Tunick. Los primeros rayos del Sol comenzaron a despuntar a las 6:10 de la mañana y una fuerte barrera de nubes acordonó el cerro Avila, las mismas nubes que captaron la atención de Tunick la primera vez que vino a Caracas, esas que "parecen un sueño", según dijo él. A las 6:15 am el artista se acercó a la multitud y un estallido de aplausos invadió el lugar. Megáfono en mano saludó, dio la orden más temida: "¡Todos pueden desvestirse!". La emoción de los asistentes fue contagiosa, todos gritaron, aplaudieron y silbaron. Quizás fue miedo, alegría o una suerte de camaradería entre los que acudieron al encuentro, pero los aplausos fueron una señal para levantar el ánimo y bajo este clima dejaron al descubierto sus anatomías. Celulitis, arrugas, tatuajes, marcas en la piel, todo a la vista del resto, sin ningún tipo de prejuicio. Tal era la confianza reinante que ni en la preparada y ensayada pasarela del Miss Venezuela se había visto tanta seguridad al caminar, tanta soltura y libertad. Pasaron ante lo que se erigió como el campamento de prensa y se dejaron ver con naturalidad. Los menos tímidos posaron y gritaron "Globovisión, Globovisión, aquí estoy", haciendo un llamado a las cámaras de las televisoras. Después los participantes fueron ubicados en forma de "V" alrededor de la estatua del Libertador, justo en la entrada del túnel del Centro Simón Bolívar. A las 6:45 am empezó la sesión fotográfica. Escoltado por su equipo, Tunick se subió a una grúa y desde lo alto _a espaldas del Centro Simón Bolívar_ comenzó su trabajo. Bastaron unos minutos para alcanzar lo que buscaba. Luego bajó de su andamio para mezclarse entre los participantes y desarrolló sus otras dos poses apoyado en dos enormes escaleras, esta vez su fondo era la estatua de Bolívar; de esta forma la monumental efigie se convirtió en testigo de la desnudez caraqueña. A lo lejos algunos curiosos protestaron: "Este es un irrespeto al Padre de la Patria". "¡Cómo se les ocurre desnudarse frente al Libertador!", dijo una señora que replicó: "¡Caramba, realmente no tienen vergüenza!". Pero esos comentarios sólo quedaron a lo lejos. La imponente imagen de más de 1.500 venezolanos sin nada de ropa en la arteria vial del centro quitó el aliento a quienes pudieron admirarla. A las 7:25 am, cuando los rayos del Sol empezaron a caer con más fuerza, Tunick decidió realizar un retrato tradicional, y luego los invitó a una imagen mucho más íntima sobre el túnel de las Torres de El Silencio. En este momento, y aunque ya había pasado el tiempo de inscripción, hubo más de uno que se dejó llevar por la euforia y decidió quitarse la ropa e incorporarse a la multitud. Hasta un indigente, al ver lo que ocurría, se arrancó lo poco que tenía encima para sentir la experiencia. Para el último retrato les pidió: "¡Por favor, no sonrían, cierren los ojos!". Pero el bullicio de los asistentes, los chistes y los comentarios parecían no cesar e incluso ocasionaron la interrupción de la labor del fotógrafo en varias ocasiones. "Hubo un ligero retraso en las poses por la emoción de los presentes, había mucha euforia", dijo luego el fotógrafo. A las 8:15 de la mañana concluyó la sesión y todos fueron a vestirse. "Siento que estuve en el lugar y en el momento preciso; fue una gran sensación de libertad y me encantó el contacto con gente que no conocía", relató una dama, "vine sólo a acompañar a mi hija y a última hora decidí participar", confesó. "Estoy feliz", dijo Tunick, con las mejillas rojas y empapado en sudor. "Estoy fascinado con los tonos de piel que encontré en Venezuela. El objetivo se cumplió. ¡Gracias por haberme acompañado y por no haberme arrestado!". Ante la pregunta de si no había sido un irrespeto sus imágenes a Bolívar, Tunick respondió: "El cuerpo no es un irrespeto, el cuerpo representa, el amor, la paz y la belleza".

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