La decisión de la Corte Suprema de Justicia de Ecuador de dejar en libertad a Lucio Gutiérrez y el inmediato anuncio del ex Presidente de que buscará nuevamente la jefatura del Estado, representan un paso importante para darle fuerza al Plan Colombia II (Andino), paralizado tras el accidentado acceso del vicepresidente Palacio a la conducción del gobierno de ese país.
El Plan Andino, que debía comenzar en enero de este año (2006-2010) había contemplado la ejecución de una operación de compresión y aniquilación de las FARC en la frontera colombo-ecuatoriana. Por un lado (sur de Colombia), actuarían las Fuerzas Armadas colombianas empujando la guerrilla hacia Ecuador. Por otro, el Ejército ecuatoriano haría de muro de contención de la insurgencia.
Pero la presión de la poderosa Conaie (Confederación de Asociaciones Indígenas de Ecuador), respaldada por otros grupos de izquierda y antiestadounidenses, llevaron al débil gobierno de transición de Palacio a declarar su neutralidad frente al conflicto colombiano y, con esa posición, a hacer peligrar el desarrollo del Plan Andino.
El 17 de febrero el ministro de Defensa de Ecuador, Oswaldo Jarrín, había declarado a Radio Democracia (AP, 21-022006) que "el Estado va a necesitar de un poder exterior para controlar la paz y el orden, reconstruir la nación y probablemente en el futuro tengamos un Haití en Ecuador". Para Jarrín es necesario instalar en Ecuador una "Fuerza de Paz".
Quejándose amargamente de la actitud de autoridades locales que "orientan a la población" contra el Estado como si fuera un enemigo, Jarrín sostuvo que: "cuando se coacciona al Estado, se le amenaza, se le presiona hasta el chantaje, termina esto como en Colombia. Dios no quiera que tengamos un escenario de esa naturaleza, pero el rumbo es ese". Jarrín acusó a las "autoridades y población desafecta" de "sabotear la industria petrolera".
Tres días antes de las expresiones del titular de Defensa (EFE, 18-02-2006) Craddock había visitado el centro de operaciones del Plan Patriota ubicado en la base de Larandia, cercana a Florencia (Colombia), para evaluar la marcha del Plan. Solamente en lo que va de 2006 han ocurrido, oficialmente, 59 combates entre la insurgencia colombiana y el Ejército de ese país.
A mediados de 2005, Tom Barry, director político del Centro de Relaciones Internacionales (IRC), reveló en un detallado análisis ("Nuevas Prioridades para el Comando Sur") que recogió IPS (y que no fue desmentido por las autoridades estadounidenses), que el Pentágono había aprobado una "nueva política de prioridades" para América Latina y el Caribe que significaba una "nueva estrategia de comando" y una "declaración de postura". Allí se contempla la "colaboración" del Comando Sur para "garantizar el flujo libre del suministro regional de energía a los mercados internacionales, asegurar que los países ejerzan soberanía sobre su territorio, evitar el efecto derrame de los vecinos inestables e impedir que los estados renegados apoyen organizaciones terroristas".
Antes de su derrocamiento, Lucio Gutiérrez había comprometido su respaldo al Plan Colombia (Andino). El Plan Andino arrancó por Ecuador.