Munich
Steven Spielberg es una pieza ineludible de la industria
cinematográfica. Su apodo como Midas de Hollywood no
es para nada gratuito. Ha producido 107 productos cinematográficos
entre largometrajes y programas para la televisión. La
mayoría de ellos de gran éxito. Iconos del cine
contemporáneo le pertenecen por vía directa: un
voraz tiburón, un arqueólogo aventurero, impresionantes
dinosaurios, alienígenas encantadores y más. De
manera "indirecta" otros tantos (Los Gremlins, Forrest Gump,
ombres de negro, Regreso al futuro, etcétera)
Este hijo de Ohio (Cincinatti, diciembre de 1946) ha dirigido
más de 20 largometrajes _entre ellos E.T. el extraterrestre,
la cuarta cinta más taquillera del cine de Estados Unidos_,
ganando una buena cantidad de premios de la Academia y, por
sobre todo, el respaldo del público mundial. El de la
crítica fue un tanto tardío, al menos de cara a
la Academia. Con La lista de Schindler (1993) la resistencia
de ésta a productos como El color púrpura (1985)
y El imperio del sol (1987) o E.T. (1982) terminó.
En breve, Spielberg transitará una vez más por
la alfombra roja buscando un Oscar con Munich. No obstante,
esta es la primera vez que caminará con menos posibilidades:
cinco nominaciones en total, que incluyen eso sí Mejor
película, Mejor dirección y Mejor guión adaptado.
Basado en el libro de George Jonas, Venganza, Munich
narra el atroz asalto cometido por el grupo terrorista
Septiembre Negro durante las Olimpiadas de 1972, organizadas
por la ciudad alemana que da título al film.
Tomando distancia histórica y geográfica
de los acontecimientos del 11 de septiembre en Estados
Unidos, Spielberg establece su propia mirada, pacifista,
al pavoroso dilema del terrorismo. El secuestro y asesinato
de once miembros de la delegación israelita fue
un suceso con asistencia mediática mundial en primera
fila durante 21 horas continuas.
Spielberg narra esta pesadilla con pulso maestro;
ello mientras desarrolla otra pesadilla individual,
la de un agente israelí a quien se le encomienda
iniciar la cacería de los responsables del suceso.
Avner (Eric Bana) es un agente secreto que deberá
por petición de la primera ministra Golda Meir
(Lynn Cohen) constituir un equipo para seguir y
eliminar a enemigos directos del Estado de Israel.
Avner abandona así a su esposa embarazada y
se embarca en una misión que lo lleva a participar
en una espiral de violencia que Spielberg coloca
en el banquillo.
El realizador elabora una obra hermanada estéticamente
con el cine de espías e intriga de la década
de los setenta. El Midas de Hollywood desnuda
la violencia desde la inexperiencia y temores
de su protagonista y aterriza sus propias inquietudes
desde los cuestionamientos e interrogantes que
asaltan a Avner y a su equipo.
Momentos estelares de Munich se encuentran
en la construcción del primer asesinato;
o bien en el castigo impuesto a la agente libre
holandesa. Para alguien acostumbrado a usar
efectos visuales, el efecto crudo y desnudo
de la violencia le concede mayor impacto.
Sin embargo, pese a la destreza con la que
Spielberg asume la dirección del film;
Munich dista mucho de ser la mejor cinta del
realizador. El batido entre ficción y
realidad deja muchas sombras en el camino;
mientras que el guión naufraga en su
estructura repetitiva en el segundo acto.
Eric Bana, revela una vez más su potencial
interpretativo. Su mirada traduce el dolor
de una guerra sin fin aparente.