MARINELLYS TREMAMUNNO
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Los Teques. Cansados de la violencia estudiantil
que frecuentemente toma las calles de Los Teques, los padres
y representantes del liceo Francisco de Miranda alzaron su voz
de protesta ante el gobierno regional, para exigir acciones
contundentes que pongan punto final a los disturbios juveniles
que desde el pasado mes de noviembre no han permitido el normal
desenvolvimiento de las actividades académicas de esta
institución.
En una carta enviada el pasado martes al despacho del gobernador
de Miranda, Diosdado Cabello, y al director de la policía
regional, David Colmenares, solicitaron la intervención
inmediata de los uniformados "ante los ataques de personas
encapuchadas con objetos contundentes y pirotécnicos,
creando el caos y la zozobra, destruyendo bienes materiales
y poniendo en riesgo la vida de todas las personas del plantel".
El presidente de la comunidad educativa del liceo Francisco
de Miranda, Américo Salas, explicó que parte de
las acciones decididas en asamblea incluyen entregar comunicaciones
a la Alcaldía de Guaicaipuro, a la Fiscalía y
a la Zona Educativa para que tomen cartas en el asunto.
"Estamos tratando de llegar al fondo de las causas y para
eso pedimos el apoyo de las autoridades. Sabemos que hay
alumnos involucrados, manipulados por personas extrañas
a la institución".
Añadió que en disturbios recientes los revoltosos
tumbaron la puerta del plantel y entraron a la fuerza,
e incluso algunos testigos aseguran haber visto a sujetos
armados. Ante esta situación, "pensamos que Polimiranda
debe pasar de la prevención a la participación
activa dentro de las instituciones, inclusive para detectar
los focos de violencia".
Tradición tequense
Ya es una tradición en Los Teques que
las actividades escolares sean sinónimo de
protestas, destrozos y disturbios. Año tras
año la historia siempre es la misma: jóvenes
encapuchados se apoderan de las vías públicas
para destrozar todo lo que se encuentran a su paso.
Transeúntes, comercios y los propios planteles
no escapan de la furia juvenil, que aún no
ha habido gobierno local ni regional capaz de controlar.
Sólo la semana pasada, de cinco días
hábiles hubo tres con disturbios que alteraron
la paz de los liceos Vicente Salias y Francisco
de Miranda.
La subdirectora del Vicente Salias, Marianela
Hjuelo, aseguró que viven en una "angustia
constante que es bien desagradable porque uno
en el Pedagógico no estudia para enfrentar
este tipo de problemas".
Explicó que los disturbios se inician
de afuera hacia adentro. "Personas ajenas
a la institución lanzan piedras y botellas
hasta que los alumnos se contagian y comienzan
a destrozar la edificación para lanzar
objetos contundentes hacia fuera. La semana
pasada, por ejemplo, arrancaron los ladrillos
decorativos del jardín para arrojarlos".
Durante los siete años que tiene laborando
en este plantel, la profesora Hjuelo asegura
que siempre han ocurrido hechos violentos,
los cuales se incrementan con la llegada
de las fiestas de carnaval. "Luego tenemos
que hacer magia para cumplir con el programa",
enfatizó. A lo que se suma el hecho
de que buena parte de los salones se encuentran
sin bombillos y, desde el pasado año
escolar, esperan la llegada de más
de 300 pupitres para poder cubrir el déficit
y más de 500 horas se encuentran sin
personal docente.
Estas deficiencias se repiten por igual
en el resto de los planteles a cargo del
Ministerio de Educación de la capital
mirandina. Tania Ascanio, quien es madre
de un joven que cursa educación básica
en el liceo Francisco de Miranda, aseguró
que sólo en séptimo grado hay
siete materias sin profesor. "Para colmo
los padres tenemos que pagar las reparaciones
ocasionadas en los disturbios. Los baños
no sirven y el liceo está totalmente
abandonado".