Los efectos del cierre total del viaducto 1 de la autopista
Caracas-La Guaira ya comienzan a afectar las operaciones de
gran cantidad de actividades económicas y muy especialmente
las rutinas cotidianas de los habitantes del estado
Vargas, Caracas y los barrios aledaños a la neurálgica
vía de comunicación.
Ciudadanos con necesidades imperativas de desplazarse hacia
Caracas o desde la capital hacia el litoral han tenido que
cruzar el viaducto caminando para realizar trasbordos en las
unidades de transporte público que acceden únicamente
hasta cada extremo de la estructura.
Pese a las advertencias sobre la inseguridad del puente -incluso
para el paso peatonal- la afluencia de transeúntes no
se detuvo durante el segundo día de cierre de la autopista.
La misma incomodidad sufren los pasajeros con boletos adquiridos
para destinos nacionales e internacionales, quienes requieren
transitar hacia o desde el aeropuerto Internacional
Simón Bolívar de Maiquetía, ubicado en el estado
Vargas.
La congestión en la carretera vieja Caracas-La Guaira,
única vía alterna en condiciones medianamente buenas
para vehículos particulares sin doble tracción,
ha hecho que las previsiones de tiempo se dupliquen o tripliquen
para garantizar la llegada a tiempo al terminal aéreo.
Entretanto empresarios y transportistas también resienten
los embates de la restricción del tránsito por la
importante arteria vial, pues es grande el volumen de carga
que ingresa por el Puerto de La Guaira y el propio aeropuerto
de Maiquetía.
Las autoridades adelantan los trabajos de una vía de
contingencia, que se localizará en el perímetro
cercano al viaducto y que permitiría la reactivación
de la autopista Caracas-La Guaira para finales del mes de
febrero.
Será en el año 2007 cuando podrá contarse
con un nuevo viaducto que, en definitiva, solvente la grave
crisis que ha generado la interrupción del acceso expedito
al principal puerto y aeropuerto del país.
Textos y montaje: Karina Arteaga Cifra
Fotos: Jorge Santos (El Universal) / Reuters / ABN