LOS ASAMBLEISTAS más defraudados tienen que ser, sin discusión,
aquellos quienes con cariño sembraron una nueva Constitución,
albergando grandes esperanzas de que de tal árbol surgiese
un futuro mejor para nuestro país y hoy observan como por
descuido, vagabundería y hasta maldad, ese árbol está
creciendo torcido y degenerado y ni siquiera llega a ser una
mala caricatura de sus ambiciones. Pero la frustración
pica y probablemente se extienda a otros asambleístas...
Varios venezolanos se ofrecieron como candidatos a la Asamblea
para representar, conforme al Artículo 201 de la Constitución,
a todo el pueblo con su voto "personal", obedeciendo "sólo
a su conciencia", sin estar "sujetos a mandatos ni instrucciones",
para cumplir así con las responsabilidades asignadas
a la Asamblea Nacional. Normalmente, quedar electo como diputado
constituye un inmenso honor para cualquier venezolano que
ama a su país.
¿Cómo deben sentirse entonces hoy quienes con
sorpresa ven como, en lugar de haber sido electos a una
Asamblea, lo fueron para formar parte de un coro vestido
de rojo, donde no se les permite ni siquiera cantar, y cuyas
posibilidades de expresión quedarán limitadas
a levantar las piernas o los brazos, al unísono, tal
cual unas (unos) Rockettes del Radio City de Nueva York,
con la circunstancia de que, para colmo de males, están
dotados con piernas mucho menos agraciadas?
Ni el país, ni la mayoría de los 167 diputados
electos se han percatado del verdadero significado del
167 a 0. Un 167 a 0 es tan contrario a la esencia de la
democracia, que hasta se podrían vender paquetes
turísticos para permitir observar ese extraño
fenómeno, que por cierto de repente también
termina mercadeado como la Democracia del Siglo XXI.
Entiendo si muchos de ustedes no lo creen posible pero,
en estos mismos instantes, entre esos 167 venezolanos
electos a la Asamblea, debe haber unos cuantos que están
contemplando la posibilidad de renunciar, por la sencilla
pero muy poderosa razón de que no están de
acuerdo con un 167 a 0 y no desean que la historia de
Venezuela los registre como formando parte de aquello.
A ellos, quienes sean, si al fin deciden renunciar,
lo que reconozco no será fácil, les aseguro
que por lo menos este articulista les extiende su agradecimiento
y apoyo.
¡No al 167 a 0! ¡No al 0 a 167! ¡Sí a 167 asambleístas
venezolanos con criterios propios e independientes!
¡Feliz Año 2006!
kurowski@telcel.net.ve