A los presos políticos
No podíamos cerrar este espacio editorial del 2005 sin
dedicarlo a todos los venezolanos que siguen tras las rejas
por motivos políticos y otros tantos a quienes se les
siguen investigaciones desde la Fiscalía, entre los que
se cuentan militares, periodistas, dirigentes políticos
y gremiales y en general personas que se sintieron llamadas
a participar en política, en un momento en que el país
entró en el callejón oscuro del enfrentamiento y
la intolerancia.
Creo que la persecución política, camuflada como
delitos de rebelión y conspiración, reflejan la
retaliación que ha asumido el Gobierno contra sus oponentes,
luego de más de seis años en que el diálogo,
la convivencia y el entendimiento para acuerdos comunes que
beneficien al país, han desaparecido como instrumento
democrático.
Por ello consideramos que el llamado que hiciera el arzobispo
de Caracas, monseñor Jorge Urosa Sabino, al Gobierno
Nacional, para que propicie "medidas de gracia" para favorecer
a los presos políticos del país, como un paso
inicial en el camino del diálogo necesario para salir
de la crisis, es el hecho político más relevante
ocurrido en estas dos últimas semanas. Su llamado realizado
desde la Catedral de Caracas, no debe ser evadido por el
presidente Chávez y las autoridades del Gobierno, más
en un momento en que el sector oficialista controla todas
las instancias de la sociedad.
Uno de los aspectos resaltados por el arzobispo es el
hecho de que se trata de personas que no son "delincuentes,
asesinos ni criminales"; por ello considero, al igual
que lo refirió el arzobispo, que es importante que
los presos sean beneficiados con una medida de gracia,
para que haya una demostración clara de amplitud
y diálogo necesario.
Chávez y su gobierno no deben olvidar cómo
fueron tratados por la justicia que imperó en la
llamada Cuarta República. El actual Presidente
no sólo protagonizó un golpe de Estado armado,
sino que meses después, estando en la cárcel,
lideró una segunda intentona con el resultado de
cientos de muertos y heridos. Aun así el país
reconoció que detrás de esos hechos de violencia
había una "razón política" que lo diferenciaba
del delincuente. Ese aspecto fue entendido por el presidente
Rafael Caldera, quien ordenó el sobreseimiento
de la causa contra él y todos los militares involucrados
en los golpes del 4 de febrero y 27 de noviembre.
La mayoría de esa gente disfruta hoy de altos
cargos en el Gobierno y tienen el poder para llevar
al país hacia el camino de la distensión.
Hay casos aberrantes como del general Francisco
Usón, con casi seis años de prisión
por un comentario en un programa de televisión.
La pena aplicada a Carlos Ortega es realmente exagerada
e injustificada, especialmente si vemos la historia
de los últimos 20 años de quienes gobiernan.
Y con ellos los comisarios Forero, Simonovis
y Vivas, a quienes nunca se les vio una actitud
política en sus gestiones públicas.
Los periodistas perseguidos, los militares presos
y los que están en el exilio. Esperamos que
las palabras de monseñor Urosa no caigan
en el vacío como tantas otras.
Este espacio estará un mes sin publicarse
por vacaciones, mientras que la sección
de Expediente regresará a partir del 15
de enero. ¡Feliz Navidad!