Nueva York. Una de las habilidades más notorias
de Steven Spielberg es que el cineasta estadounidense puede
pasar de la ciencia ficción al drama con una facilidad
y calidad artística poco común en Hollywood.
El director dejó atrás la ciencia ficción
y a los extraterrestres de su última producción,
Guerra de los mundos, para encarar una trama dramática
basada en hechos reales.
En Munich, el director hace un análisis de los hechos
posteriores al asesinato de los deportistas y cómo
el Gobierno de Israel, con el respaldo de su primera ministra
Golda Meir, monta un operativo secreto para vengar las muertes
de los atletas.
El film pone énfasis en el efecto que tiene esta
misión en la personalidad del líder del escuadrón
israelí, Avner Kauffman, personificado por Eric Bana,
cuenta DPA.
"Uno recibe una misión y la asume porque cree
en ella. Sin embargo, el efecto de asesinar a una persona
a corta distancia puede ser terrible", explicó
Spielberg. "Quizás tus víctimas tienen una
doble vida, pero al final son personas como uno", dijo
el cineasta en una entrevista para Time.
Secreto absoluto
Los productores decidieron no dar a conocer
la verdadera identidad de Avner, con quien conversaron
en varias oportunidades durante su investigación
sobre los hechos históricos. Según Spielberg,
Avner nunca logrará encontrar paz interior.
El director duda de que los israelíes y los
palestinos logren vivir en paz.
"Estoy a favor de que Israel responda de manera
fuerte cuando es amenazada, pero al mismo tiempo
una respuesta a otra respuesta no soluciona
nada. Simplemente crea una maquinaria en movimiento
perpetuo", opinó.
Con un costo aproximado de 70 millones de
dólares, la película sobre el controvertido
conflicto político en el Cercano Oriente
dio más de un dolor de cabeza a los ejecutivos
de los estudios de Hollywood que respaldaron
el proyecto.
La respuesta de los productores fue mantener
los detalles de la película bajo el
máximo secreto posible y no permitieron
visitas de periodistas a ninguno de los
set de filmación en Budapest, Malta,
París y Nueva York.
Asimismo, sólo algunos actores recibieron
una versión completa del guión.
Muchos de ellos ni siquiera sabían
de qué se trataba la película.
El rodaje llevó unos tres meses
y el quipo de producción estuvo
integrado solamente por colaboradores
previos de Spielberg, cuya lealtad al
cineasta es incuestionable.
Speilberg no realizó ninguna
prueba de "casting", muy frecuentes
en el medio cinematográfico,
ni permitió que los ejecutivos
de los estudios asistieran a funciones
previas. Ni siquiera el protagonista
del film, Eric Bana, vio la versión
terminada.
De acuerdo con el guionista y premio
Pullitzer Tony Kushner, el film
plantea diferentes cuestionamientos
sobre el conflicto en Cercano Oriente.
"No se trata de un documento, se
trata de arte. Pero el conflicto
entre la seguridad nacional y la
ética representan un planteamiento
importante en el film", dijo.