Londres. Liverpool, la ciudad natal de John Lennon,
y Nueva York, la urbe donde murió, centraron ayer las conmemoraciones
por el vigésimo quinto aniversario del asesinato del ex
miembro de The Beatles y hasta ellas llegaron seguidores de
la mítica banda desde todo el mundo para recordarlo.
Al mediodía, el cielo de la ciudad que asistió
a los primeros pasos de The Beatles se llenó de globos
blancos, cada uno de ellos con un mensaje dirigido al cantante
y compositor, muerto el 8 de diciembre de 1980 tras ser tiroteado
a las puertas del edificio donde residía en Manhattan.
Los mensajes, más de un millar, fueron escritos por
personas, algunas llegadas desde otros países, que
han querido rendir así su homenaje a John Lennon.
James Andrews, un niño de 9 años de Bournemouth,
era uno de los seguidores de The Beatles más jóvenes
que participaron en el acto. Tras confesar a medios locales
que sus padres le habían permitido tomarse el día
libre en el colegio, explicó que en su mensaje "tan
sólo le había deseado a Lennon unas felices
navidades".
También Louise, de Liverpool, pedía que "el
mensaje de paz" del músico "fuese más escuchado
en el mundo actual".
Los seguidores de Lennon asistieron después
a una ofrenda floral a la estatua del músico,
situada junto a The Cavern, el mítico club donde
The Bea tles comenzaron su carrera.
Los actos de conmemoración continuaron por
la tarde, con una ceremonia en la iglesia parroquial
Nuestra Señora y San Nicolás, en la que
se interpretaron versiones corales de algunas de
las canciones compuestas por él, como All you
need is love e In my life.
Mientras que al caer el día, la imagen de
Lennon se proyectó sobre los muelles de Liverpool.
El alcalde de la ciudad, Alan Dean, consideró
que la influencia del músico sobre su generación
y las siguientes ha sido "inmensa". A su juicio,
The Beatles no sólo "cambiaron la imagen
que se tenía de Liverpool en el mundo",
sino que "demostraron a los jóvenes de
clase obrera que, si tenías capacidades,
podías llegar a cualquier sitio".
Pero la conmemoración no ha estado exenta
de controversias. La emisión del Canal
4 de la televisión británica del
documental Yo maté a John Lennon, sobre
el asesino del músico, Mark Chapman,
ha desencadenado las iras de la familia del
músico y compositor.
En Nueva York, en cambio, personas de todo
el mundo se dieron cita bajo un olmo de
Central Park, situado frente al edificio
Dakota de la calle 72, donde residía
y ante el que fue asesinado Lennon.
En el lugar hay un mosaico con la palabra
Imagine, en honor de la canción más
conocida de Lennon en solitario, y lleva
el nombre de Strawberry fields, como la
composición de la que más se
enorgullecía el músico durante
la etapa que formó parte de The Beatles,
cuando dijo que eran "más populares
que Jesús".
Los fans de Lennon cantaron canciones,
elevaron plegarias y encendieron velas
en memoria de su ídolo desde las
10:50 de la noche, hora en que Lennon,
de 40 años, regresaba a su domicilio
y cayó muerto por cuatro de las
cinco balas que le disparó Chapman,
de 25 años.
El suceso fue presenciado por su
esposa, Yoko Ono, que fue quien llamó
a la policía, y José, un
hispano portero del inmueble y que
desarmó y puso a disposición
de las autoridades al asesino.