Bagdad. El Gobierno iraquí se defendió de
las acusaciones de torturas en las prisiones oficiales afirmando
que sólo se han registrado siete casos en las cárceles
de Bagdad, donde los detenidos son "terroristas de los más
peligrosos".
En tono combativo, el ministro del Interior, Bayane Jabr
Sulagh, aseguró que las informaciones sobre malos tratos
en las cárceles de Jadriyá "fueron exageradas",
citó AFP.
El ministro admitió que hubo siete casos de tortura
en este centro. "Sobre los 170 o 176 detenidos, siete tienen
marcas de golpes", y aseguró que los responsables "serán
sancionados según la ley".
También rechazó las afirmaciones según
las cuales estos prisioneros fueron detenidos clandestinamente
y eran en su mayoría suníes.
Se trata de "criminales y terroristas" de diversos
orígenes, aseguró, y precisó que "entre
ellos hay combatientes extranjeros de Al Qaida".
El viceministro del Interior, Hussein Kamal, coincidió
con Sulagh en que los malos tratos son "un hecho aislado".
"El Gobierno va a llevar a cabo una investigación
completa y todos los responsables serán sancionados,
sea cual sea su rango", añadió.
Esta semana, la multiplicación de informaciones
alarmistas sobre la situación de los detenidos
en el centro de Jadriyá pusieron en jaque
al Gobierno iraquí, que rápidamente
inició una investigación sobre los hechos.
Según varios dirigentes suníes, los
servicios de seguridad iraquíes, dominados
por los shiíes, ejercen la tortura a gran
escala dentro de las prisiones estatales.