Madrid.- España aterrizó en Madrid con un
gesto tan aliviado como esperanzado, después de sufrir
más de lo previsto para ir al Mundial de Alemania 2006,
un evento que sus jugadores aguardan con esperanza, reseñó
DPA.
"Al fin es un hecho y debemos estar satisfechos después
de todo lo que hemos sufrido", opinó el lateral Míchel
Salgado. Efectivamente, España se encontró con una
repesca que no entraba en sus planes.
Sin embargo, España no desea mirar atrás y ya
sólo piensa en un torneo en el que tendrá una
nueva oportunidad de redención. "Ya estamos en el Mundial,
esperemos tener suerte y tenemos que soñar con hacer
algo grande. Debemos alcanzar los octavos de final y, a
partir de ahí, sabemos que aquello se convierte en
una lotería", valoró Raúl.
Angel Villar, presidente de la Real Federación Española
de Fútbol, también habló de futuro y confirmó
que ofrecerá la renovación a Aragonés antes
del inicio del torneo, como es norma en la Federación,
pero Aragonés no aceptará, según se sabe
desde hace meses. Su deseo, muy ambicioso, es renovar
sólo si España llega a las semifinales o se
acerca.
"Nuestra idea es acercarse a los que ganan, estar con
los más fuertes. Si hacemos las cosas bien, podemos
conseguirlo", comentó Aragonés.
Arriba y abajo
Por su parte, la prensa australiana destaca
con grandes titulares la histórica clasificación
de la selección australiana para la Copa
de Mundo a costa de Uruguay, reseñó
Efe.
El diario The Australian publica en su portada
una gran foto de la ejecución del último
penalti por parte del delantero John Aloisi,
que significó el triunfo sobre Uruguay,
y el título Aquí vamos. La tercera
página deportiva la encabeza con otra foto
de los socceroos celebrando el gol del triunfo
y el título La nación renace en un
mar de oro.
Mientras tanto los uruguayos, frustrados,
buscaban culpables y otros sugerían con
ironía apostar a otros deportes. "Quizás
llegó la hora de entender que este es
el lugar de Uruguay, con una pierna de un
lado de la clasificación y con la otra
afuera, sufriendo hasta el final. Y que aquella
imagen ganadora (...) debe ser reemplazada
por la mediocridad actual", sentenció
una crónica de El Observador.