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Caracas, miércoles 16 de noviembre, 2005  
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OPINION / Hoy miércoles
Elides J. Rojas L. // Se va el autobús


Hoy, 16 de noviembre de 2005, comparece ante este despacho el ciudadano LUIS C-CUATRO TUMBA RANCHO, supuestamente ingeniero, supuestamente natural de La Selva Profunda, supuestamente mayor de edad, supuestamente casado, supuestamente domiciliado en la Cota 8.000 del Everest y supuestamente titular de la cédula de identidad Número E115.889.320, para declarar, libre de coacción o compra de conciencia y en pleno uso de sus supuestas facultades mentales lo siguiente: "El 15 de febrero del año 2003 fui a una reunión del grupo Lacayos del Caribe. El encuentro fue en la cueva de El Fantasma, aprovechando que El Duende que Camina estaba con Diana Palmer en una cumbre neoliberal en la ONU. El objetivo era dinamitar tres gallineros verticales en Caracas, Venezuela, por ser un emblema peligroso para el libre mercado. Estuvieron varios enemigos de la revolución. Me llamó la atención un joven, caucásico, de estatura media, cabello claro, bien vestido. Sé que es abogado por la forma en que hablaba. Dijo que la norma invocada presentaba vicios de inconstitucionalidad, cuando se planteó comprar dinamita a Irak. Su nombre clave era algo así como Tripero Justicia y pude observar en su camisa el apellido bordado en amarillo. Blades, Blide o Bludes. Lo acompañó otro abogado, a quien conocía por la televisión. Creo que fue el gobernador que se autosecuestró en Maracaibo cuando el golpe de 1992. Le entregó una tarjeta personal al explosivista que contratamos. Esa tarjeta la perdí cuando atravesamos a nado el río Uganda y nos atacaron unas pirañas. Pero recuerdo más o menos su apellido. Tal vez era Paz o Plaz. En otra oportunidad, en julio de 2003, preparé un encuentro en la Casa de Don Diego de la Vega, quien nos prestó los pasadizos secretos del Zorro. Le pedimos que sacara a Tornado y que ni por asomo estuviera por ahí Bernardo, todo un espía probado. Allí planificamos el derrumbe de la autopista Regional del Centro en varios puntos. Entre otros, asistieron uno o dos señores. Nunca supe cuántos eran. Eran militares. Eso es seguro. Nunca se quitaban el uniforme de gala y eran totalmente calvos. Creo que eran dos, pues cuando los nombraban hablaban de González González. Todos los asistentes regresaron a Venezuela, en vuelo privado, disfrazados de Evo Morales. Dijeron en Extranjería que venían a una Cumbre de los Pueblos. Un año después, en una reunión concertada con el peligroso grupo Los Cachorros del Imperio, nos vimos en el cayo Ahitocofondo, en medio del Pacífico. Llegamos disfrazados de tiburoneros japoneses, pero yo reconocí, sin que quede la menor duda, a uno que llamaban Paquito, Paco. Una vez oí cuando le dijeron Arias y él reclamó y pidió que lo nombraran por su alias que era Hermano del Alma. En esa época estábamos preparando una invasión de gallinas cluecas contra Miraflores. Pero, por lo que he visto en Caracas últimamente, ahora no sé exactamente si el tipo que estuvo en el cayo era el propio Paco o su doble. Es un doble perfecto. Engaña a cualquiera. También quiero dejar constancia de que en el año 2005 hicimos un cónclave en Alaska con el propósito de sustituir a varios funcionarios de Gobierno por unos clones fabricados en Washington, cuya misión sería quebrar a Venezuela gastando enloquecidamente los petrodólares. No hizo falta. Los verdaderos funcionarios lo están haciendo muy bien. La operación se abortó en un iglú, donde tomó la palabra un señor que tenía un gorrito peludo al que mentaban Indio, algunas veces, o Velásquez, otras. Declaración que hago a los fines de ir llenando el autobús. Es todo".

erojas@eluniversal.com

 




 
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