No hay que darle muchas vueltas al asunto para detectar, detrás de los encendidos vituperios contra Fox, las verdaderas causas de tanta indignación. Primero está la existencia de una personalidad egocéntrica e inmadura, incapaz de reconocer sus derrotas. Un delirante que pretende imponerle al continente sus locas fantasías y, al ver cómo chocan con la realidad, acude a la retórica y a la verborrea para trastocar los hechos. Es así como termina creyéndose sus quimeras y convierte el fracaso en fulgurante victoria.
Pero la verdad verdadera es que en Mar del Plata la inmensa mayoría de los presidentes y jefes de Estado asistentes a la Cumbre (29 en total), están listos para incorporarse al ALCA o firmar acuerdos bilaterales. De ellos cuatro manifestaron sus reservas, en ese caso razonables y justas, ante la reticencia, por parte de EEUU, de eliminar los subsidios y barreras arancelarias que impiden la colocación de los productos agropecuarios procedentes de la América del Sur, lo cual no significa que se opongan a integrarse con el mercado más grande y próspero del mundo en las mejores condiciones. De manera que la ilusión del ALBA, del ALCHA y demás zarandajas, concebidas en el fragor de los insomnios nicotínicos, simplemente fue ignorada.
Pero la rabieta se incrementó hasta niveles depresivos cuando nuestro impenitente hablador descubrió que sus aliados de Petrocaribe, aquellos cuya lealtad creía garantizada gracias a sus envíos de crudo , le dieron la espalda sumándose a la mayoría. Fue entonces cuando, olvidándose de las apariencias, increpó con despecho a un apenado Leonel Fernández, presidente de República Dominicana, por tan desagradecida actitud instándolo a pronunciarse. "O eres marisco o eres molusco".
Lo mismo ocurrió con los socios de la CAN, de la cual ha anunciado su separación porque todos, menos Venezuela, avanzan, en medio de negociaciones, ciertamente bien arduas, hacia acuerdos comerciales, bien sea entre bloques, bien sea bilaterales.
De manera que se quedó solo, solito, porque Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay lo acompañan hasta el punto en que su radicalismo les resulte útil a la hora de negociar con EEUU. En realidad todos se miran en el espejo del cachorro del imperialismo, cuyas cifras de crecimiento económico, tasas de empleo e inflación e ingresos per cápita, hablan por sí solas de los beneficios del libre comercio.
Por eso ninguno va a arriesgar tanto por los sueños de grandeza de un iluminado que, a la hora de medir sus intereses, no luce tan alocado, consciente de que la entrada de nuestro petróleo no enfrenta barreras en Estados Unidos y que la revolución y el socialismo del siglo XXI viven de los dólares del imperialismo.
Y es que el fondo de esta ansia de protagonismos se encuentra la vieja ambición, por transferencia, de Fidel Castro: crear un bloque "antiimperialista" donde lo económico resulta apenas un pretexto, porque de eso lo único que hay son siglas vacías y fracasos como el Comecon, un engendro enterrado en 1991 con los restos de la Unión Soviética. Pero el sueño permaneció latente y cuando el dictador cubano se había resignado a verlo morir con él se produjo la providencial aparición del cachorro del imperialismo.... cubano. Guau.. guau... guao.