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| Caracas, sábado 12 de noviembre, 2005 | |||||||||||
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CASO ANDERSON / Divergen declaraciones del testigo clave del Ministerio Público Vásquez implicó a un "anciano con crucifijo de apellido Lara"
EDGAR LOPEZ EL UNIVERSAL En el "acta de entrevista" que el Ministerio Público presentó ante el Tribunal 20 de Juicio, como prueba "complementaria" para demostrar la culpabilidad de Juan Bautista, Otoniel y Rolando Guevara como autores materiales del homicidio del fiscal Danilo Anderson, Giovanni José Vásquez De Armas aseguró que en la reunión que se habría llevado a cabo en Panamá para planificar el crimen estuvo presente "un señor anciano de aproximadamente 70 años, quizás de apellido Lara, a quien le colgaba en el pecho un crucifijo y estaba acompañado de una señora más joven que él, como de 50 años, de tez blanca, alta, muy elegante, cabello arreglado castaño oscuro, quien también tenía una gargantilla colgada al cuello con una lágrima de oro o por lo menos dorada".El documento comienza refiriendo que el 26 de agosto de 2005, a las 10:30 am, Vásquez De Armas compareció "de forma espontánea" ante el despacho del fiscal Gilberto Landaeta. Se precisó que era colombiano, natural de Maicao (La Guajira), médico de profesión (no ejerciendo por los momentos) residenciado en la calle 138 con avenida 53, edificio Diana, piso 5, apartamento 503, Bogotá, titular de la cédula de identidad E-84.086.579. El colombiano dijo que tenía conocimiento del asesinato de Anderson, ocurrido el 18 de noviembre de 2004. El fiscal sólo le habría preguntado si se encontraba bajo coacción o apremio. El relato de Vásquez De Armas es casi idéntico al que tres días después rindió ante el Tribunal 19 de Control, a cargo de Gúmer Quintana, y que la Fiscalía presentó como prueba "anticipada" ante el Tribunal 34 de Control, en contra de Patricia Poleo, Nelson Mezerhane, el general (r) Eugenio Añez Núñez y Salvador Romaní Orue, en tanto presuntos autores intelectuales del homicidio de Anderson. Sin embargo, entre una y otra declaración hay variaciones. En la rendida el 26 de agosto, Vásquez De Armas dijo que en la reunión que se habría llevado a cabo entre el 4 y el 6 de septiembre de 2003, en una finca propiedad del líder de las Autodefensas Unidas de Colombia, conocido como Urdinola, ubicada en una zona selvática de Darién, participaron Patricia Poleo, Salvador Romaní, Pedro Lander, Orlando Urdaneta, el anciano de apellido Lara y la dama que lo acompañaba, un jefe del FBI de apellido Pesquera, un jefe de la CIA de apellido Morrinson, el capitán Luis García, un grupo de miembros del sector financiero liderado por "el señor Mazerhane", el comandante Jorge 40, el piloto José Zurilla, un hombre de tez morena con una verruga del lado derecho de la nariz, unos panameños encargados de lavar dinero, así como otras personas que no supo identificar. En su declaración del 29 de agosto de 2004, mencionó a Poleo, Romaní, Lander, Otoniel Guevara, Urdaneta, Pesquera, Morrinso, García e Israel Pinckeski. A pesar de que el documento consignado ante el Tribunal 20 de Juicio, que se titula "acta de entrevista", no aparece registrada pregunta alguna de parte del fiscal Landaeta.
El primer espontáneo Peñuela Márquez aseguró que en agosto de 2004 fue a Galerías Magnum y Otoniel Guevara le dijo que su hermano Rolando Guevara tenía "un trabajito para mí, el cual consistía en colocarle un tumbarrancho a un funcionario público que estaba echando mucha vaina y no iba a cumplir con lo pautado". Inicialmente, no le habrían revelado quién era el funcionario público. En la oficina de Rolando Guevara y en presencia de Juan Carlos Sánchez, Johan Peña y Pedro Lander, continúa el relato, aceptó "echarle bolas al trabajito", pues estaba desempleado y le habrían ofrecido 20 mil dólares. Pedro Lander habría sido quien le explicó que no era un tumbarrancho sino C4. Al parecer, Peñuela Márquez fingió que estaba de acuerdo, pero, en definitiva, se habría quedado con 7.500 dólares que le habían adelantado. "Me entregaron el dinero. Quedamos en que yo les daba respuesta para el fin de semana de lo que me habían mandado a averiguar de los fusiles. De ahí, ellos se retiraron y me les desaparecí. Nunca volvieron a saber de mí. No les dije más nada de los fusiles ni del trabajito". Según el documento, el fiscal Landaeta le preguntó por qué acudía al Ministerio Público: "Lo hago _contestó_ porque luego de que me quedé con el dinero, ellos mandaron a matarme. Yo sé cómo se maneja esta información en la PTJ, ya que en un tiempo fui informante de ellos". |
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