El país no sale de su asombro. Está conmocionado y
contrariado por los nombres involucrados y los hechos que se
les atribuyen. Y todo mundo se pregunta: ¿qué se trae
el régimen castro-chavista con este nuevo aquelarre judicial
montado en torno al asesinato del fiscal Danilo Anderson?
A sólo días de cumplirse un año del horrendo
crimen del fiscal, aparecen en escena, repentinamente, supuestos
testigos y aparentes pruebas que, en opinión de la Fiscalía
y de ciertos sectores afectos al oficialismo, constituirían
suficientes elementos de convicción para imputar a unas
personas que, buena parte del país duda de su relación
con los hechos que les endilgan.
El escepticismo en cuanto a la supuesta responsabilidad
en el hecho de los ciudadanos señalados por la Fiscalía
General de la República no sólo viene dado por
la trayectoria pública de los mismos, sino también
por la forma y el momento escogidos por el Ministerio Público
para hacer las imputaciones. También y, tal vez principalmente,
por la "calidad jurídica" de las pruebas promovidas,
sin dejar de lado las enormes dudas que produce la trayectoria
del "testigo clave", vinculado con la organización
terroristas Autodefensas Unidas de Colombia.
En cuanto al curso y consecuencias que puedan derivarse
de este otro fusilamiento judicial de un grupo de opositores,
no debe caber la menor duda. La conducta retaliativa del
régimen quedó evidenciada en otros procesos
que también parecían montajes, sin mayor argumentación
y con testigos circunstanciales y de dudosa cualidad.
Sin embargo, están en la cárcel varios ciudadanos
a los que parte del país considera inocentes de los
cargos que les imputaron.
Al margen de la debilidad jurídica que, según
expertos, caracterizaría el expediente de la Fiscalía
contra los supuestos autores intelectuales de la muerte
de Anderson, surgen muchas dudas sobre las razones reales,
de fondo, que pueda tener el régimen para esta
masiva arremetida. ¿Por qué y para qué?
Súmate, Ibéyise Pacheco, Leopoldo López,
Grupo Cambio. ¿Por qué más imputados
en Táchira?
Múltiples son las interpretaciones que se le
están dando a estos súbitos juicios. Para
muchos es claro que la intención del régimen
con estas acciones es ocultar algo. Desviar la atención
de la gente.
¿Qué inquieta al régimen? ¿Qué
trastorna el sueño al caudillo? ¿Las elecciones
parlamentarias? ¿Su estrepitosa caída
en las encuestas? ¿El descrédito del CNE?
¿La abstención previsible? ¿Los esqueletos
y monigotes? ¿El creciente desprestigio de
la revolución bolivariana y de su líder
en el exterior? ¿Se asustó con la repercusión
que tuvo el intento de implantar su proyecto comunista?
¿O por la reacción por las expropiaciones?
Tal vez toda esta represión judicial sea
para aplacar un eventual renacer opositor. O quizás
para sofocar algún malestar en la FAN. Y
¡quién quita que esté relacionado con
posibles denuncias _externas_ contra algún
funcionario chavista! O para provocar conflictos
con países vecinos.
En fin, las razones abundan. Muchos creen que
el alto gobierno estaba al tanto del proceso
emprendido por la Fiscalía contra los supuestos
autores intelectuales de la muerte de Anderson.
Esta acción no fue espontánea. Menos
impensada. Como tampoco los indiciados son casuales.
¿Algún día se conocerá el
trasfondo de esta historia? ¿Algún
día se conocerán los verdaderos autores
intelectuales y materiales del asesinato del
fiscal?
msanmartin@eluniversal.com