¿Quién dijo que el presidente Chávez no sabe
ser diplomático? Eso era antes, pues últimamente
ha aprendido. Por ejemplo, en tiempos no tan lejanos, en lugar
de decirle al presidente de México, Vicente Fox, "cachorro
del imperialismo", le hubiese dicho "perro faldero" o "pasmarote
lamebotas". Vamos, pues, avanzando.
Está bien, es casi lo mismo, y, de hecho, la Cancillería
mexicana se ofendió igual y exigió una explicación,
como en Condorito. Pero no me negará nadie que la palabra
"cachorro", con sus connotaciones benévolas, suaviza
el palazo por el lomo, que es lo que hacen los diplomáticos
todo el tiempo. Después de todo, un cachorro, incluso
si es de hiena o de una bestia tan bestia como el Señor
Peligro, siempre evoca alguna ternura. ¡Ay, pero qué
lindo!, dicen las señoritas.
Sobrará quien afirme que Bush se merece todos los
insultos que una ofídica lengua como la del presidente
venezolano sea capaz de soltarle en una cadena de tres horas
con el séquito aplaudiendo a rabiar. Y con todo, le
quedaría debiendo. Es que todavía no existen palabras
lo suficientemente malas como para definir a ciertos infortunados
protagonistas de la Historia universal de la infamia, dicho
esto con borgiano permiso.
El presidente de México, todo sea por el ALCA, sacó
a relucir la estirpe de zorro que le viene de apellido.
Adoptó en la reciente Cumbre de Mar del Plata una
posición que sólo un gerente de transnacional
bien remunerado se atrevería a asumir en las actuales
circunstancias: retratarse en grupo con un emperador que
va cada vez más desnudo pero que representa los intereses
de la casa matriz. Venga una gaseosa para pasar el trago
amargo, mi cuate Vicente.
Los Venezolanos Voluntarios con Bush (VVB) se declararon
en emergencia la misma noche del miércoles cuando
Chávez le salió a Fox con eso del cachorro
arrodillado. Se sintieron, con razón, aludidos
y decidieron montar una de sus típicas performances
comunicacionales o guarimbas mediáticas.
Ayer, desde muy temprano, comenzaron a pulular por
los sets de televisión, los estudios de radio
y las salas de redacción de los periódicos
los consabidos diplomáticos sin empleo encargados
de soplar duro las brasas con la esperanza de que
se prenda un incidente internacional.
Salieron de sus estados de hibernación los
internacionalistas de doble doctorado a decir que
se mueren de la pena con Bush y con Fox, que son
dos tremendos estadistas, porque Chávez se
ha comportado con ellos como un patán. "Ha
ofendido a los presidentes de dos países hermanos",
dicen con aire grave.
Luego, según el plan de contingencia de
los VVB, irán apareciendo también los
fallidos cancilleres y embajadores del 12 de abril.
Ellos, con aire angustiado, repetirán una
vez más sus enjundiosos análisis en
los que siempre tiene la razón el adversario
de Chávez, sea este una mascota juguetona
o la bestia adulta y feroz propiamente dicha.
Tranquilo entonces, señor Cachorro, que
aquí sí tiene quien lo defienda, pues
por lo pronto la organización rabiosamente
no gubernamental Venezolanos Voluntarios con
Bush será Venezolanos Voluntarios con Fox.
clhernandez@eluniversal.com