CARACAS, jueves 03 de noviembre, 2005 | Actualizado hace
El viernes 4 de noviembre de 2005 alrededor de las 8:00 p.m.
una noticia corrió como pólvora: El Tribunal 34
de Control, a cargo de la jueza Alejandra Rivas, ordenó
la detención preventiva de la periodista Patricia Poleo,
el banquero Nelson Mezerhane, el general (r) Eugenio Añez
Núñez y Salvador Romaní, hijo, por la autoría
intelectual del asesinato de Anderson.
Esa noche el Fiscal General de la República, Isaías
Rodríguez, anunció que incluso existía la posibilidad
de un antejuicio de mérito a un quinto involucrado, aunque
no revelaría el nombre hasta el día siguiente: General
de Brigada Jaime Escalante, Jefe del Comando Regional Nro.
1.
El fiscal Rodríguez ha adelantado que al menos tres
personas más estarían involucradas, pero sus nombres
serán dados a conocer próximamente. No obstante
detalló que se tratarían de "alguien más del
sector financiero, pudiera aparecer alguien del sector militar
de baja graduación -no sé si activo- y puede aparecer
un personaje importante que en su momento ustedes lo conocerían
y no les extrañaría tanto".
Hasta el momento sólo dos de los solicitados han sido
detenidos, Salvador Romaní (hijo) y el general Añez
Núñez. A los cuatro se les atribuye el delito de
homicidio calificado con alevosía y mediante incendio,
en grado de sujetos determinadores.
De acuerdo al Ministerio Público, hay doce elementos
de convicción que señalarían a Poleo, Romaní,
Mezerhane y el general Añez Núñez -junto a
otras personas- al asesinato, entre las que está el testimonio
de un médico psiquiatra perteneciente a las Autodefensas
Unidas de Colombia, quien asegura haber participado en al
menos tres reuniones en que se planificó el atentado.
Los encuentros habrían sido realizados en Miami,
Panamá y Maracaibo, entre el 2003 y el 2004. Los abogados
de Romaní y el general Añez Núñez aseguran
que pueden probar que sus defendidos no estaban en esas ciudades
en las fechas que señala el testigo en que se habrían
celebrado las reuniones. Incluso, señalan que para el
día de una de esas reuniones el general Escalante estaba
en Washington en un curso.
No pocas reacciones han causado las acusaciones desde que
fueron anunciadas. Mientras que el sector oficialista insta
a esperar el juicio en el que aseguran serán garantizados
los derechos de los imputados, la oposición alega que
se trata de una medida de retaliación política
que pretende usarse como mecanismo de intimidación.
Incluso, los mismos familiares de Anderson se encuentran
divididos. Marisela Carballo Anderson, hermana del fiscal
asesinado, exige al fiscal Rodríguez que presente
las pruebas que demuestren la culpabilidad tanto de Poleo,
Mezerhane, Añez y Romaní como de los Guevara (Juan
Bautista, Rolando y Otoniel), pues "hasta ahora no tengo herramientas
para creer".
Mientras, Lourdes Anderson, otra de las hermanas del fiscal,
reiteró su "plena fe en el Ministerio Público" y
afirmó que está segura que no ha hecho imputaciones
"por una ligereza", pues está convencida de que existen
los elementos de convicción contra los acusados.
Hipótesis a montón
A lo largo de un año de investigación, múltiples
versiones se han barajado sobre la autoría intelectual
del crimen. Una apuntaba a que el atentado fue planificado
por un grupo de banqueros en noviembre de 2004, durante la
boda en República Dominicana de Luis Alfonso de Borbón
y Margarita Vargas -hija del propietario del Banco Occidental
de Descuento (BOD), Víctor José de Vargas-, con
el objetivo de librar de juicio a dos de los investigados
por la firma del llamado decreto Carmona.
No obstante, el pasado viernes 13 de mayo el propio fiscal
Isaías Rodríguez descartó esta hipótesis
al anunciar los interrogatorios a nueve personas que fueron
a la boda "no dieron resultado", pues ofrecieron "respuestas
uniformes", a excepción de uno que ofreció "información
importante" sobre números telefónicos y contactos
"que ayudan a esclarecer" el caso.
Otra versión se orientó a que la planificación
y ejecución del atentado se realizó en Colombia
por personas interesadas en deponer al presidente Hugo Chávez.
Entre los investigados estarían Pedro Carmona Estanga,
el ex jefe del Comando de Escuelas del Ejército, G/B
Néstor González González, y el ex jefe de Estado
Mayor, GB Felipe Rodríguez, alias "El Cuervo", quienes
estaban en el país vecino según información
del gobierno.
Una hipótesis indicaba que los autores intelectuales
podrían ser los mismos financistas de los atentados contra
la embajada de España, el consulado de Colombia y la
torre Caracas Teleport, caso en el que también aparecería
vinculado el general Felipe Rodríguez, además del
empresario Isaac Pérez Recao y un ciudadano de nacionalidad
italiana.
Tras la detención del general Felipe Rodríguez,
el Fiscal General señaló que no existían indicios
de que éste estuviera vinculado al atentado contra Anderson.
Una polémica hipótesis, con mucha repercusión
en la opinión pública, fue la planteada por el concejal
de Libertador, Carlos Herrera, quien señaló un sector
del gobierno presionaba al fiscal Anderson para que no imputara
a banqueros y empresarios por el decreto Carmona.
Herrera ha señalado al vicepresidente José Vicente
Rangel, al ex ministro de Finanzas Tobías Nóbrega
y al diputado Calixto Ortega (MVR) de coaccionar al fiscal
para que no imputara a determinadas personas.
Además, Herrera acusó al abogado Sócrates
Tiniacos de haber sustraído dinero y documentos de la
caja fuerte del fiscal Anderson minutos después de su
asesinato. En el acta difundida por varios medios de comunicación,
Tiniacos habría declarado que había sido testigo
del pago de un dinero por parte de un abogado -representante
de Ignacio Salvatierra- a Danilo Anderson y que la noche del
atentado había sacado Bs. 120 millones de la caja fuerte
del fiscal. Posteriormente, Tiniacos negó que dichas
actas fuesen auténticas y desmintió el contenido
de las mismas.
En un comienzo, el fiscal admitió que las denuncias
de Herrera habían servido para "orientar las investigaciones
hacia los autores intelectuales". Sin embargo, la versión
del concejal fue calificada por Rangel como "basura especulativa".
Aunque aún los imputados por la autoría intelectual
no habían sido determinados, el 9 de diciembre el Vicepresidente
de la República aseguraba que ya "están identificados,
pertenecen a esa mafia de Miami con ramificaciones en Venezuela
(...) viejos policías de la IV República entrenados
para el crimen".
Otro controversial planteamiento, surgido a raíz de
la investigación, ha sido el de la existencia de una
red de extorsión en el Ministerio Público a la que
presuntamente pertenecería Anderson o conformada por
allegados a Anderson sin el consentimiento de este, que negociaban
"sacar" de la lista de firmantes del decreto Carmona.
El Fiscal General señaló que no se descarta ninguna
hipótesis, por lo que investigaban la posibilidad de
que amistades del fiscal fallecido "aceptaron ofertas materiales
en el caso del decreto Carmona".
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