QUIEN DIGA que Venezuela va viento en popa, miente con absoluto descaro. Quien diga que Venezuela está condenada al fracaso, también miente o tiene una inconfesable agenda oculta. No es ni lo uno ni lo otro.
¿Cómo va a ir "viento en popa" el país con circunstancias tan dolorosas como las que vivimos? El gobierno hace maromas para disfrazar la realidad. Cambia los parámetros para medir la pobreza, pero la pobreza es como la tos: inocultable. El INE puede decir misa si hay quien se la oiga, puede afirmar con pomposidad que la pobreza se ha reducido de 54 a 38,5%, y hasta creérselo. La mentira es la moneda de curso de este gobierno. Pero recorrer el país revela una situación muy distinta. No sólo la cantidad de pobres es mucho mayor que ese amañado 38,5%, sino que esta estrategia de manipulación de cifras pone de manifiesto algo muy grave: al gobierno sólo le importa el cómo lo ven, no el logro. Y eso es una aberración, una inmoralidad. Es como si quisiera hipnotizar a la gente, para hacerle creer que aquí no hay hambre, que aquí todos tiene vivienda digna, que aquí todos los niños tienen escuela, que aquí progresa la industrialización del país, que aquí la delincuencia ha sido puesta a raya, que aquí no hay corrupción, que aquí no se están robando ni un céntimo de los miles de millones de dólares que maneja el gobierno, que es dinero de los venezolanos, y que el pueblo no ve en obras sino en el derrochador estilo de vida del gobernante y sus acólitos.
Pero el pueblo no es estúpido, como el gobierno cree. La gente sabe lo que está pasando. Y no necesita las estadísticas del INE para saber que el desempleo carcome a la sociedad, que aquí no se construyen casas ni apartamentos, que aquí se está destruyendo la industria nacional, que aquí las escuelas dan vergüenza, que el sistema de salud es la antesala al cementerio, y que el robo es el oficio de malandros en las calles y malandros en el gobierno.
Pero como estoy convencido que Venezuela no está condenada al fracaso, insisto en el progreso popular, que es luchar con pasión por un futuro de justicia y progreso en un país de oportunidades para todos. Lo más importante es que cada venezolano pueda decidir su futuro y echar pa'lante. Progreso popular no es otra cosa que la certeza de que nuestros hijos vivirán una mejor realidad que la que nosotros vivimos. Que todos, como país, podamos tener la seguridad que nuestros hijos tendrán mejor futuro que ese pasado de sus padres, un futuro con empleos dignos, donde la pobreza no forme parte del paisaje. Progreso popular es un país con dignidad, con libertad, con diversidad y pluralidad, donde todos, unidos, estemos siempre construyendo un mejor futuro con ladrillos, cerebro y corazón. Y eso se puede lograr. Lo que tenemos hoy no es nuestro destino fatal.
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