La posibilidad de acometer proyectos relacionados con energía
nuclear tiene meses pasando de boca en boca, luego de que autoridades
argentinas confirmaran el interés de Venezuela en conseguir
cooperación del país sureño para el desarrollo
de varios planes.
Aun cuando el ministro Ramírez ha reiterado que no se
tiene previsto comprar un reactor nuclear, sino que se exploran
planes con fines médicos y de generación eléctrica,
expertos en el tema han alertado sobre las consecuencias que
puede tener la incursión de Venezuela en esta área,
tras la desaparición de la Comisión Nacional de
Desarrollo de la Industria Nuclear que trabajó durante
once años.
Paralelamente, el presidente Chávez se ha dado a la
tarea de defender ante otros países el derecho de Venezuela
de desarrollar la fuente nuclear, tal como los han hecho
naciones vecinas. De hecho, desde Salamanca, España,
confirmó días atrás que se mantienen conversaciones
con Argentina y Brasil _sus socios en el ámbito político_
con miras al desarrollo de un proyecto atómico en el
país.
Lo que es cierto por ahora es que Venezuela está
decidida a incursionar en el área nuclear, pese al
recelo que tales planes han despertado en Washington.
Tras la celebración de un taller en Margarita que
contó con la asistencia del Organismo Internacional
de Energía Atómica (OIEA), la Dirección
de Energía Atómica del MEP intentará plantear
el tema nuclear en la próxima Cumbre Iberoamericana
de Presidentes con la Unión Europea, que se celebrará
en 2006 en Viena.
Hasta ahora las autoridades energéticas de la
nación no han aclarado a partir de qué reservas
se alimentaría una planta nuclear en Venezuela,
pues aunque Chávez insiste en que el país
tiene suficiente materia prima, expertos aseguran que
sólo se cuenta con 20 mil toneladas de torio.
También se desconoce la experticia que puede
haber en Venezuela sobre este tema, tomando en cuenta
que los desarrollos nucleares no habían estado
contemplados en el panorama energético del país
al menos en los últimos 20 años.
mparraga@eluniversal.com