ELVIA GOMEZ
EL UNIVERSAL
Consustancial con los resultados arrojados por el estudio
del PNUD, "La Democracia en América Latina", divulgado
el año pasado, 91% de los venezolanos encuestados por la
firma IVAD dijo esperar del sistema democrático la satisfacción
de sus necesidades materiales, pero al mismo tiempo, un porcentaje
similar reconoce la necesidad del "principio de dirección"
de modo que a estos ciudadanos un líder consciente de eso
les puede demandar que asuman la responsabilidad en el cumplimiento
de compromisos que impliquen cambiar su suerte.
Ayer la asociación "Liderazgo y Visión" presentó
las conclusiones elaboradas sobre la base de un amplio estudio
de opinión contratado al Instituto Venezolano de Análisis
de Datos (IVAD), elaborado entre el 19 de agosto y el 4 de
septiembre entre venezolanos mayores de edad residentes en
el país. El sondeo tiene 90% de confiabilidad.
La encuesta forma parte de un estudio más amplio,
"Autocomprensión de Venezuela", que se propone determinar
quiénes somos como sociedad para construir un liderazgo
visionario sobre bases reales.
Los tres retos a cumplir son: Superar la visión
instrumentalista y utilitaria de la democracia, movilizar
a los indiferentes y promover una visión de país.
Todo a la suerte
Los tres segmentos en los que fue dividido el resultado,
a saber: Partidos políticos y movimientos sociales;
Valores sociales y políticos y Liderazgo, fueron
presentados por Roberto Casanova, Ricardo Sucre y
Gerver Torres.
La tabulación de las respuestas de los 1.200
entrevistados a las 91 preguntas formuladas revela
una sociedad en la cual un alto porcentaje de sus
integrantes "no sabe lo que quiere o no sabe lo
que es", admitió Torres "y los partidos políticos
muchas veces tampoco saben qué quieren ni qué
son y por eso esta confusión permanente y general
que hay y que refleja la encuesta".
Torres destacó que en Venezuela se cometió
"el error de que en la población se instalara
la idea de que la democracia es la solución
a todo tipo de problemas" cuando muchas de esas
demandas no le corresponde a la democracia satisfacerlas
aunque puede coadyuvar a alcanzarlas. A su juicio,
esas exigencias "colocan una espada sobre la política,
sobre los partidos, sobre los lide razgos".
Cuestionó la "visión bastante degradante"
que se tiene al atribuirle a "la suerte" los
acontecimientos que son propios de la cultura
política.
Destacó como un aspecto positivo que
91% de los consultados valora la existencia
de un liderazgo, de allí que cree que
puede establecerse una relación en la
que se ejercite la exigencia de compromisos
a los seguidores porque paralelamente 68%
dijo ser "corresponsable" con el líder.
Sí pero no
Por su parte, Ricardo Sucre reveló un ciudadano contradictorio
que al tiempo que valora la libertad de
expresión rechaza a los que critican;
que desea ser su propio jefe pero quiere
alguien que lo dirija y que aunque reconoce
el derecho a ser iguales rechaza que otros
hagan y tengan lo mismo que él. Perciben
a Acción Democrática como un
partido más de derecha que Primero
Justicia y un alto porcentaje de los militantes
del MVR se definen a sí mismos de
derecha.
"El valor de la democracia por sí
misma no parece ser alto y pareciera
que se quiere vivir en democracia, pero
con un gobierno fuerte, para lograr
valores instrumentales básicos
(salud, educación, empleo, dinero,
seguridad)", dijo Sucre.
El sondeo destaca que el espacio
ideológico para desarrollar movimientos
liberales es muy pequeño.
egomez@eluniversal.com