NELIDA FERNANDEZ ALONZO
EL UNIVERSAL
A esa persona que está triste y procura no demostrar
sus emociones, se le está empezando a caer el cabello,
se enferma con frecuencia y siente dolores que no encuentran
explicación médica. Acude a un traumatólogo para
el dolor de espalda, va al neumonólogo para tratar esa
gripe que no se termina de curar y finalmente consulta a un
internista que le sugiere la visita a un psicólogo o a
un psiquiatra que encuentra la raíz de todos los males.
"El cuerpo es el recipiente de todo, es una totalidad que
tiene dentro de sí a las emociones y a los recuerdos,
aunque queramos esconderlos. Esas emociones emergen en diferentes
formas". Victoria Roberts es psicoterapeuta corporal y subdirectora
del Centro de Aprendizaje e Investigación en Facilitación
Gestáltica, Cenaif, y aborda justamente esos casos en
los que las personas presentan manifestaciones físicas
de problemas emocionales.
A veces, explica la especialista, los afectados saben que
sufren un conflicto emocional, y éstos son más
afortunados que aquellos que no lo saben pues son individuos
que pueden llegar a cronificar el padecimiento. "Son personas
que se han acostumbrado a vivir, por ejemplo, con depresiones
o con exceso de estrés".
Así, pues, el no tratar estos problemas puede generar,
a futuro, dolores o afecciones crónicas e incluso
acelerar el desarrollo de tumores malignos.
De hecho, Roberts señala que "a veces la persona
no se da cuenta de que está bajo una condición
inestable por causa de las emociones no expresadas"
y agrega: "entonces esas emociones terminan saliendo
a flote en forma de hernias discales, ansiedad o un
constante ceño fruncido".
Entonces, tragarse las rabias o las tristezas, por
hablar de emociones cotidianas, es una costumbre nociva
para el organismo: "hay que respirar profundo y decir
las cuatro cosas que se quieran decir, para no tragarse
la rabia".
Reformular ideales
Con frecuencia, las rabias y las frustraciones
tienen que ver con el modo en el que las personas
se han planteado los objetivos. La psicoterapeuta
explica que el mismo cuerpo le envía señales
al individuo para que se replantee sus ideales.
"Hay que analizar lo que se tiene, lo que sirve
y con lo que se quiere quedar para eliminar
lo que no sirve".
Así, pues, dice Roberts, el afectado
podría preguntarse: "¿Qué necesidad
tengo que decirle que sí a todo?, ¿Qué
es lo que realmente me importa? ¿De qué
debo prescindir?...".
Cuando el individuo se hace estas preguntas
y está consciente de que está
acumulando estrés, ya está dando
un gran paso, pero también debe estar
al tanto de que, "en toda elección
también está implícita una
renuncia".
La especialista recuerda que en el año
2020 la depresión será la segunda
causa de incapacitación y subraya
que los individuos deben tratarse estos
problemas y nunca subestimarlos.