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Caracas, miércoles 12 de octubre, 2005  
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Depresiones, estrés y rabietas no expresadas se reflejan en afecciones
El cuerpo expresa las emociones ocultas

Aunque la persona no quiera demostrar sus emociones, éstas emergen
(Foto Photodisc)
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NELIDA FERNANDEZ ALONZO

EL UNIVERSAL

A esa persona que está triste y procura no demostrar sus emociones, se le está empezando a caer el cabello, se enferma con frecuencia y siente dolores que no encuentran explicación médica. Acude a un traumatólogo para el dolor de espalda, va al neumonólogo para tratar esa gripe que no se termina de curar y finalmente consulta a un internista que le sugiere la visita a un psicólogo o a un psiquiatra que encuentra la raíz de todos los males.

"El cuerpo es el recipiente de todo, es una totalidad que tiene dentro de sí a las emociones y a los recuerdos, aunque queramos esconderlos. Esas emociones emergen en diferentes formas". Victoria Roberts es psicoterapeuta corporal y subdirectora del Centro de Aprendizaje e Investigación en Facilitación Gestáltica, Cenaif, y aborda justamente esos casos en los que las personas presentan manifestaciones físicas de problemas emocionales.

A veces, explica la especialista, los afectados saben que sufren un conflicto emocional, y éstos son más afortunados que aquellos que no lo saben pues son individuos que pueden llegar a cronificar el padecimiento. "Son personas que se han acostumbrado a vivir, por ejemplo, con depresiones o con exceso de estrés".

Así, pues, el no tratar estos problemas puede generar, a futuro, dolores o afecciones crónicas e incluso acelerar el desarrollo de tumores malignos.

De hecho, Roberts señala que "a veces la persona no se da cuenta de que está bajo una condición inestable por causa de las emociones no expresadas" y agrega: "entonces esas emociones terminan saliendo a flote en forma de hernias discales, ansiedad o un constante ceño fruncido".

Entonces, tragarse las rabias o las tristezas, por hablar de emociones cotidianas, es una costumbre nociva para el organismo: "hay que respirar profundo y decir las cuatro cosas que se quieran decir, para no tragarse la rabia".

Reformular ideales

Con frecuencia, las rabias y las frustraciones tienen que ver con el modo en el que las personas se han planteado los objetivos. La psicoterapeuta explica que el mismo cuerpo le envía señales al individuo para que se replantee sus ideales. "Hay que analizar lo que se tiene, lo que sirve y con lo que se quiere quedar para eliminar lo que no sirve".

Así, pues, dice Roberts, el afectado podría preguntarse: "¿Qué necesidad tengo que decirle que sí a todo?, ¿Qué es lo que realmente me importa? ¿De qué debo prescindir?...".

Cuando el individuo se hace estas preguntas y está consciente de que está acumulando estrés, ya está dando un gran paso, pero también debe estar al tanto de que, "en toda elección también está implícita una renuncia".

La especialista recuerda que en el año 2020 la depresión será la segunda causa de incapacitación y subraya que los individuos deben tratarse estos problemas y nunca subestimarlos.



 
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