La tormenta Stan, que desató intensas lluvias desde
el 1 de octubre, dejó decenas de muertos en El Salvador,
Guatemala, México y Nicaragua, así como de miles
de damnificados, cuyas viviendas fueron inundadas o arrasadas
por las crecidas de ríos, quebradas y aludes de lodo
que cayeron de los cerros.
La tormenta tocó tierra como huracán en una comunidad
del sureste de Veracruz, en el golfo de México, con vientos
de hasta 130 kilómetros por hora y fuertes lluvias que
provocaron el desalojo de residentes, luego se degradó
a tormenta tropical, presentando vientos de 105 kilómetros
por hora.
En México causó severas inundaciones en la zona
urbana del centro vacacional de Cancún y causó estragos
en áreas urbanas y campos de cultivo de distintas localidades,
en el sureste del país Azteca, ríos desbordados
destruyeron gran cantidad de casas. En el estado de Chiapas,
la ciudad de Tapachula quedó incomunicada por los daños
que el agua causó en puentes, caminos y líneas telefónicas.
En el vecino estado de Oaxaca se deslizó un cerro.
En Tecpán, al oeste de Ciudad de Guatemala, familias
enteras están desaparecidas luego de que un mar de lodo
tapiara aproximadamente 30 viviendas. Panabaj, pueblo cercano
de La Cuidad de Guatemala, quedó sepultado por
un alud de lodo de 12 metros de espesor a causa de las lluvias.
En San Marcos (periferia sureste de San Salvador), El Salvador,
hubo derrumbes en entre las comunidades de el Chaparral y
Ateos, unos 25 km al oeste de la capital y se desbordaron decenas
de ríos que provocaron inundaciones en el oeste
de San Salvador.
El número de desaparecidos es de 1.400 y de facellidos
es de 1.900, en Guatemala, en Mexico la cifra de
muertos es de 24, 70 en El Salvador y 11 en Nicaragua.
Montaje: Valentina Rodríguez Rodríguez
Fotos: AP Y EFE