Buenos Aires. Detectar a tiempo retrasos o alteraciones
cognitivas en bebés ha dejado de ser una utopía gracias
al test creado por un grupo de psicólogos argentinos para
medir la inteligencia práctica de los menores de dos años.
La Escala Argentina de Inteligencia Senso-motriz (EAIS) no
evalúa la inteligencia emocional ni el coeficiente intelectual
de los pequeños, pero revela las estrategias que usa
el bebé para resolver los problemas que se le presentan
y si sus conductas corresponden a las esperadas según
su edad.
"Se trata de comprobar si el niño está teniendo
un desarrollo correcto a nivel sensorial y motriz a medida
que crece", detalló a Efe Alicia Oiberman, psicóloga
que coordina la elaboración del test.
La EAIS comenzó a gestarse a finales de los años
90 cuando, durante un viaje a Francia, un grupo de profesionales
entre los que se encontraba Oiberman descubrió una
escala creada en 1968 por las doctoras francesas Irene
Casati y Irene Lézine, que también hacía
referencia a la inteligencia práctica de los bebés.
"Decidimos importar el método de Casati y Lézine
a Argentina y perfeccionarlo", aclaró la especialista.
El uso de material ecológico en los objetos
que deben tocar los bebés durante la prueba o
la presencia de los padres junto al pequeño durante
la evaluación fueron algunas de las novedades
que se introdujeron en la escala original para dar
lugar a su variante argentina.
Entre 1998 y 2001 más de 300 niños de
distintos sectores sociales fueron sometidos al
test para comprobar su eficacia.
En la actualidad, y gracias al impulso del Consejo
argentino de Investigaciones Científicas
y Técnicas (Conicet), se realizan en Buenos
Aires evaluaciones gratuitas para todos aquellos
padres que quieren conocer el nivel de desarrollo
sensorial y motriz de sus hijos.
"La demanda nos ha desbordado y cada vez son
más quienes vienen a estos centros para
descubrir si sus bebés tienen algún
retraso o alteración cognitiva", dijo Oiberman.
Los creadores de la escala han capacitado
a profesionales de Perú y Colombia para
que el test también se pueda poner en
práctica en estos países y, además,
universidades españolas como la de La
Rioja han mostrado interés en el método.
Según la psicóloga, "hay unas
conductas esperadas de acuerdo a cada edad
y si no se cumplen, significa que el niño
presenta algún problema".