Bremen.- La selección alemana de fútbol anda
necesitada de un triunfo, o por lo menos de un buen partido,
dijo DPA.
Juergen Klinsmann, el entrenador, está viviendo sus
momentos más difíciles desde que asumió el
equipo anfitrión del Mundial 2006 hace poco más
de un año: las críticas arrecian.
La redención de su equipo podría venir ante un
rival que parece fácil, Suráfrica, pero que, justamente
por estar obligado a ganarle, si no lo hace, podría
llevarlo al purgatorio.
"Deplorable", "pésima actuación", "juego arcaico",
"defensa incapaz", fueron algunos de los epítetos
con los que la prensa comentó el nivel de juego ofrecido
el sábado pasado cuando cayó en Eslovaquia 2-0.
Los críticos aventuran ya un fracaso en el Mundial
en casa. Y es que Klinsmann no encuentra el equipo y se
le escapa el tiempo para encontrarlo. Contra Suráfrica,
depositará su confianza en dos jóvenes inexpertos,
que harán su primer partido. Se trata de dos valores
de 19 años, el marcador izquierdo Marcell Jansen,
de Borussia Moenchengladbach, con 21 partidos en primera
división, y el central Lukas Sinkiewicz, del Colonia.
Comparando, los otros dos jóvenes a los que Klinsmann
llamó para enfrentar a Suráfrica parecen ser
veteranos en las lides internacionales: Lukas Podolski,
centrodelantero del Colonia, 20 años y 16 partidos
de selección, y Bastian Schweinsteiger, volante
del Bayern Múnich, 21 años y 19 encuentros
con la selección.
Será el equipo más joven, en promedio,
desde que asumió Klinsmann quien se niega a establecer
quién es el titular entre los dos veteranos Oliver
Kahn (Bayern Múnich) y Jens Lehmann (Arsenal,
de Londres). Una bomba de tiempo.