ALFREDO YANEZ MONDRAGON
EL UNIVERSAL
El venezolano Carlos Coste completó de manera perfecta
la ejecución del descenso hacia el fondo del mar, a una
profundidad de 105 metros, en la modalidad de Peso Constante
del buceo a pulmón, para retomar el récord mundial
de la especialidad, que ostentaba el checo Martin Stepanek.
Luego de tres minutos y veinticinco segundos, el caraqueño
logró llegar hasta la meta anunciada, tomar el testigo,
regresar a la superficie y señalar, en pleno uso de
sus facultades motoras, la señal universal de okey,
que garantizó a los jueces el término, sin equívocos,
de la nueva marca.
La prueba se completó en Villefranche-sur-Mer (Francia),
en el marco del primer mundial individual de inmersión
en apnea, con la presencia de los mejores exponentes de
esta especialidad de las actividades subacuáticas.
"Este resultado es, si se quiere, cabalístico,
pues es la misma marca que estableció Jackes Mayol,
en la década de los ochenta, en la modalidad No
limits (utilizando varias herramientas para el desplazamiento),
y ahora, sólo con la monoaleta, la velocidad de
mi nado y la capacidad de mis pulmones pude completarla",
señaló Coste, unas horas después de retomar
el cetro en la modalidad reina de esta exigente actividad
deportiva.
Coste, de 28 años, agregó que batir un
récord mundial en una competencia, con los mejores
del mundo, es algo que tiene mucho mérito. "Antes
de la competencia se anuncian marcas, se juega psicológicamente
con los adversarios; son momentos de mucha presión.
Vencerlos, aquí, es un placer adicional", refirió
el venezolano; quien debió medirse a sus rivales
de siempre, Hebert Nitsch, de Austria, y el checo
Martin Stepanek.
"Hebert falló en su intento y fue descalificado
por haber hecho black out (perdió el conocimiento),
mientras que Martin tocó la cuerda y también
quedó fuera de competencia. Ambos celebraron
de una manera muy deportiva mi nueva marca", contó
el apneísta, que irrumpió en el mundo
de los récords mundiales en octubre de 2002
con dos registros, en la bahía de Puerto Cruz.
Durante la ejecución, el Neptuno venezolano
tuvo pequeños problemas de compensación
de la presión, que le afectaron el oído
izquierdo, aunque su experiencia le ayudó
a superar el mal momento.
"Para las próximas pruebas trabajaré
con nuevas técnicas de compensación
que consisten en dejar pasar el agua de mar
por la nariz, a fin de lograr un compensación
más efectiva, sin que sufra el oído",
señaló Coste, desde las costas galas,
cuna de este tipo de actividades deportivas.