UNO DE NUESTROS candidatos a concejal en estas pasadas elecciones,
Leandro Pereira, hoy ya concejal electo, más conocido como
el Tejedor de Turgua, me dio una explicación sobre qué
espera la gente de la democracia. Dice Leandro que la democracia
tiene que ser como una gran obra pública. Hay que planificarla
y ejecutarla, y luego, muy importante, mantenerla. La democracia
que no se teje apropiadamente con hilos populares termina fallándole
al pueblo.
Más de 35 mil candidatos a concejales y miembros de
juntas parroquiales concurrieron a una competencia marcada
por la actuación de un CNE parcializado, que espantó
a los electores como lo hace un mapurite. Buena parte de esos
candidatos son gente decente, venezolanos que están dispuestos
a vivir y trabajar por su país y por sus comunidades.
Son meticulosos tejedores de la esperanza. Algunos piensan
que los cargos que acabamos de elegir son curules de poca
monta. He allí un craso error. Alguien me dijo por estos
días que en democracia no existe tal cosa como una elección
pequeña o menor, porque la verdadera democracia no concibe
menosprecios. Y eso es rigurosamente acertado. La democracia
es un edificio donde cada ladrillo es importante. Y para ser
democrático no basta con que un país ponga un letrerito
que rece "Somos un país democrático". La democracia
tiene que existir transversalmente, para que produzca democracia
para todos.
Que tenemos un gobierno que no cree ni ejercita la democracia,
lo sabemos, y lo sabe el mundo entero. El reto, el gigantesco
desafío está, precisamente, en luchar con herramientas
de la democracia para derruir el espíritu no democrático.
El 19 de noviembre de 1863, en Gettysburg, Abraham Lincoln
pronunció uno de los discursos más sobresalientes
de la historia de la humanidad. Ese discurso que sólo
constó de 276 palabras, marcó el rumbo de una
lucha que se libró por la gran causa de la libertad,
la igualdad y la democracia. Lincoln dijo cosas así:
"... No podemos dedicar ni consagrar ni podemos santificar
este suelo. Hombres valientes, vivos y muertos que lucharon
aquí, lo consagraron, más allá de nuestro
pobre poder de valorarlos... Es mejor que nosotros, los
vivos, nos dediquemos a continuar el trabajo inconcluso
que tan noblemente adelantaron aquellos que aquí pelearon.
Es mejor que nosotros estemos aquí para consagrarnos
a la gran tarea que perdurá ante nosotros, que tomemos
con incrementada devoción la causa a la que estos muertos
dieron el definitivo significado, que nosotros aquí
hoy resolvamos con grandeza que esta nación, bajo la
protección de Dios, volverá a nacer a la libertad,
que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo
no desaparecerá de la Tierra".
Tejer la esperanza, construir la democracia... para todos.
De eso se trata esta lucha que continúa.
Julioaborges@cantv.net