Cabo Cañaveral, Estados Unidos. Los siete
astronautas del Discovery se preparaban ayer viernes para dejar
la Estación Espacial Internacional (ISS) este sábado
luego de que la NASA diera luz verde para el regreso a Tierra
del primer vuelo del transbordador tras el accidente del Columbia
en 2003.
"Discovery parece un pájaro en perfecto estado de salud",
se congratuló el director de la NASA, Michael Griffin.
"Todos los objetivos de la misión se cumplieron", añadió.
El módulo de fabricación italiana Raffaelo, que
sirvió para llevar provisiones y material a la ISS
y ahora vuelve a la Tierra lleno de desechos y equipamiento
fuera de uso en el laboratorio espacial, ya fue ubicado
en la bodega del transbordador, que está listo para
separarse de la estación.
"Ha sido un viaje fabuloso. Estamos felices de haber
puesto finalmente la cereza en la torta en esta misión.
Estamos muy felices de que las cosas hayan resultado tan
bien. Hasta la semana que viene, nos vemos en tierra",
dijo este viernes la comandante Eileen Collins a los responsables
del vuelo de la agencia espacial estadounidense, mientras
sus compañeros de tripulación se preparaban
para dormir, antes de su partida en la noche.
"El transbordador está en perfecto estado. Todos
los exámenes dan bien, estamos prontos para partir",
dijo más temprano desde el Johnson Space Center
en Houston, Texas (centro-sur), Paul Hill, uno de los
directores del vuelo del Discovery, quien señaló
que la nave tiene previsto separarse de la ISS el sábado
a las 7H24 GMT, reseñó AFP.
"Después de desacoplarse, el transbordador dará
una vuelta completa alrededor de la ISS" pilotado
por el astronauta Jim Kelly, para permitir que la
tripulación tome fotos del laboratorio espacial
con ángulos que fueron vistos por última
vez en 2002, cuando el Endeavor lo visitó, añadió
Hill. Durante el aterrizaje, "no podemos cometer ningún
error con la nave, que ya no es más que un gran
planeador".
Antes de esa fase, los responsables de la misión
supervisarán todos los datos que señalan
el buen estado del Discovery, que cuenta con una
serie de nuevos sensores que detectan cualquier
aumento anormal de la temperatura durante el reingreso
a la atmósfera.
Esos equipos fueron instalados en las alas del
transbordador luego del accidente del Columbia.
La mayor parte de esta misión de 13 días
del Discovery estuvo dedicada a inspeccionar
los daños del transbordador y chequear
que estuviera en condiciones de regresar a la
Tierra.
Gracias a este vuelo, "tenemos más datos
que nunca", destacó Griffin en relación
con el problema del material aislante que
se desprendió del tanque de combustible
del Discovery, de cuya solución depende
realizar nuevos lanzamientos del transbordador.
El próximo vuelo está previsto
para septiembre con el Atlantis. "Intentaremos
hacerlo durante la ventana (de lanzamiento)
de septiembre y si no llegamos, lo reprogramaremos
para noviembre".