Nuestra Tribuna
Justicia arrodillada
Subordinar la justicia a una dimensión ideológica
restándole autonomía y eficacia, es colocar la locomotora
fuera de los rieles, dejando los vagones indefensos y abandonados.
Por ello se ha ido produciendo una deslegitimación del
Ministerio Público y de los tribunales.
El centro de interés es desde un punto de vista noticioso
la delincuencia, la guerrilla, los grupos paramilitares y
la inseguridad en general. El centro de interés puede
ser también el criminal, pero lo que debe concentrar
el mayor de los esfuerzos de la administración pública
es el proceso penal, cuando el índice de condenas es
escasísimo y triunfa la impunidad.
En este contexto están las declaraciones de la directora
ejecutiva de Cofavic, analizando modus operandis específicos,
que revelan desviaciones y perversiones en los cuerpos de
seguridad y en la administración de justicia propiamente
dicha. Por eso la gravedad del alerta, al comprobarse
que en Venezuela todo ciudadano está sometido a un alto
riesgo.
Tal como lo ha señalado Cofavic, la politización
del sistema penal y su ineficiencia, aparte de la inexistencia
de una política criminal, que es un conjunto de acciones
encaminadas a prevenir y reducir la criminalidad en forma
científica y racional, culminan en esta creciente inseguridad.
En consecuencia, la justicia penal tiene que ser profesional
y coordinada con la prevención, la investigación,
la represión y el tratamiento penitenciario, porque las
relaciones entre justicia y sociedad tienden a desestabilizar
más aun a esta última. De allí esa sensación
de inseguridad frente a las declaraciones gubernamentales
y la manipulación de las estadísticas.
La mayoría de los lineamientos y procedimientos de control
social exigen una revisión profunda y la prioridad absoluta
es el combate racional contra la pobreza, con la participación
de todos los sectores sociales, económicos y políticos
del país. La lucha contra la pobreza no es exclusiva
de nadie sino de la Nación entendida como un conjunto
armonioso y productivo.
Hay que trabajar muy de cerca con especialistas nacionales
y extranjeros, mantener el esquema de la descentralización
policial, perfeccionar los mecanismos regionales de coordinación
y fortalecer a la justicia haciéndola profesional, autónoma
y objetiva. Esa es la máxima aspiración de los ciudadanos.
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