HE AHI EL DILEMA... Desde un tiempo a esta parte esa ha sido
la pregunta que muchos ciudadanos venezolanos nos hemos hecho
sin cesar. Quizá lo más preocupante para la oposición
democrática venezolana sea que precisamente sólo ésta
es la que duda de acudir a las urnas electorales.
Razones en favor de una y otra postura sobran. Uno de los
argumentos más manidos a favor del llamado a la abstención
es quizá la deslegitimación del régimen, incluido
el Consejo Nacional Electoral.
No obstante, en mi opinión este no es un argumento
válido. Según cifras oficiales del Consejo Nacional
Electoral, los índices de abstención, de las últimas
elecciones municipales en diciembre de 2002 fueron superiores
al 76%. La propia Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela fue votada en referéndum por
un porcentaje muy bajo del electorado: el 55,6% de los electores
no acudió a votar. Más cercano aún, en las
elecciones del 31 de octubre pasado, los índices de
abstención fueron los más elevados de la historia
democrática venezolana. Nada de esto deslegitimó
al régimen, la Constitución, los concejales, alcaldes
o gobernadores electos.
Al contrario, nos guste o no José Vicente Rangel
Avalos es el alcalde del Municipio Sucre y Diosdado Cabello
es el gobernador de Miranda. Si en el Zulia o Nueva Esparta
y en los 91 municipios donde la oposición es gobierno
no hubieran salido a votar, hoy estaríamos viviendo
lo mismo que en Bolívar o Yaracuy, por sólo
mencionar algunos ejemplos.
Ni la Constitución ni las leyes electorales venezolanas
exigen porcentaje mínimo alguno o quórum necesario
para que los procesos electorales gocen de validez.
Es decir, el régimen NO se deslegitima si no votamos;
al contrario, simplemente le regalamos el país
con mucha facilidad al oficialismo.
Por otra parte se dice que aquellos que sostenemos
que el voto es la única salida somos "colaboracionistas
del régimen". Esto, además de absurdo, sólo
evidencia la falta de razones de peso para pedir a
los ciudadanos que no ejerzan uno de sus derechos
constitucionales más importantes, como lo es
el derecho al sufragio. Colaboracionista del régimen
es aquel que le hace el juego o le facilita sus planes,
y no podemos olvidar que el más interesado en
que la oposición se abstenga es el propio Gobierno.
Yo no les voy a dar el gusto.
Otro argumento a favor de la abstención es
¿a quién le vamos a reclamar si nos hacen
fraude? Yo prefiero preguntar ¿a quién
le vamos a reclamar si regalamos nuestro derecho
a votar? Hasta ahora, nadie ha logrado darme una
respuesta coherente a la pregunta de qué pasa
si no voto. No podemos seguir soñando con que
los marcianos van a venir en un platillo volador,
los gringos nos van a invadir o los militares van
a resolvernos el problema. Por mi parte, no aspiro
ninguna de esas soluciones. Creo que la lucha por
el rescate de nuestra democracia debe ser igualmente
democrática. La lucha es POR vencer a un régimen
que no es democrático con métodos que
sí lo son. Por mi parte, muero con las botas
puestas, como lo he hecho a lo largo de toda mi
vida. Voy a dar la pelea votando, así que para
mí no hay dilema, la única respuesta es
VOTAR.
De mis estudios universitarios, recuerdo: "Los
espartanos no preguntaban cuántos eran los
enemigos, sino dónde estaban".
Miembro de Primero Justicia
delsa_solorzano@yahoo.com