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Caracas, domingo 17 de julio, 2005  
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ENTREVISTA / Rosalio Castillo Lara dice que las elecciones son "una pantomima"
"Estamos viviendo en dictadura"

Rosalio Castillo Lara
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El cardenal apela al artículo 350 de la Constitución y llama a desconocer el gobierno "más nefasto que ha tenido Venezuela", aunque reconoce que "no soy la persona más indicada para decir cómo hacerlo"

ROBERTO GIUSTI

EL UNIVERSAL

En el cardenal Rosalio Castillo Lara se resume, como nunca antes, aquel refrán de "a Dios rogando y con el mazo dando". Primero, dice él, la oración, "pedirle a Dios que nos libere de este flajelo". Luego un verbo directo, sin esguinces ni equívocos, "este es el más nefasto gobierno en la historia de Venezuela", y finalmente la acción, el desconocimiento del régimen mediante el artículo 350 de la Constitución.

Presto a la respuesta inmediata, el único cardenal venezolano, retirado en los campos de Güiripa, pero nunca callado, se somete encantado al interrogatorio y dice su verdad con tal desenvoltura que descalifica las elecciones organizadas por el CNE "como una pantomima en la cual nadie puede confiar".

_El presidente Chávez dijo haberle advertido al nuncio apostólico, a propósito del documento emitido con motivo de la asamblea ordinaria de la Conferencia Episcopal, que los obispos venezolanos permanecen desconectados de la realidad y no la quieren aceptar.

_La opinión según la cual no quieren aceptar la realidad la confirmo plenamente porque creo que la mayoría de los venezolanos pensantes se niega a aceptar esta realidad. En eso estamos de acuerdo. Ahora, esa opinión demuestra que él no leyó el mensaje de los obispos, muy bien escrito y articulado y cuya raíz está en un llamado a la reconciliación, a la paz y a la armonía. Pero para llegar a eso se deben reconocer todas las desviaciones que se han producido y que deben ser corregidas.

_El llamado a la reconciliación no es óbice para señalar un alto número de eso que usted llama "desviaciones".

_La reconciliación no puede convertirse en un hecho superficial y debe estar basada en el cambio de determinadas actitudes y comportamientos que son netamente antidemocráticos y violadores de los derechos humanos.

_En el documento los obispos denuncian una "legalidad injusta" y advierten que "si llegáramos a poner como objeto de fidelidad, no el derecho y la ley, sino un determinado proyecto político, habríamos acabado con el Estado de Derecho". ¿Cree usted que hay Estado de Derecho en Venezuela a pesar de todo o ya dejó de existir?

_Permítame que me ría porque desde hace mucho tiempo vengo diciendo que aquí ya no hay democracia ni Estado de Derecho. Lo que tenemos es un barniz de democracia. Esas leyes aprobadas por una débil mayoría, pero mayoría al fin y al cabo, contra la Constitución, según la cual las leyes orgánicas deben ser aprobadas con una mayoría cualificada, no representan ni la justicia ni el derecho, sino el modo de llegar a una finalidad opresiva. En ese sentido me viene a la memoria el salmo en el cual Jesús reprocha a quienes dictan injusticias en nombre de la ley. De manera que estamos ante unas leyes injustas.

_Usted habla de "una finalidad opresiva". ¿Entendemos ese término como "dictadura"?

_Ciertamente. Yo estoy convencido que aquí hay una dictadura. Antes de que Chávez fuera elegido yo le dije al presidente Caldera que era un hombre peligroso, un pichón de dictador. Y él, desde el principio, con su modo de expresarse y de actuar, dejó claro que en la raíz de su proyecto está la dictadura.

_Pero en la historia hay muchos tipos de dictadura.

_Hablo de dictadura como ejercicio despótico y arbitrario del poder concentrado en una sola persona.

_Sin embargo, el Presidente le dijo al nuncio que "no ha habido gobierno en Venezuela que haya estado más cerca del mandato de Cristo redentor que el gobierno bolivariano".

_(Risas) Ante todo él apunta hacia su objetivo, que no es favorecer a los pobres sino la concentración de poder. Está claro que los más necesitados no se benefician con las misiones porque darles una limosna es mantener, perpetuar, la pobreza. De manera que él parte de un equivocadísimo concepto al pregonar su obediencia al mandato de Cristo. Al contrario, creo que el suyo es el gobierno más nefasto que ha tenido Venezuela desde que existe como república.

_¿Cree usted que esa situación en que mantiene a los pobres, tomando en cuenta que su discurso los reivindica, es a propósito? ¿Pretende el Presidente mantener a la gente en la pobreza y la ignorancia para someterla o simplemente se trata de un problema de incapacidad e ineficiencia a la hora de gobernar?

_No me atrevería a adelantar un juicio sobre una tesis o la otra. Las dos son posibles. Pero ciertamente que esta llamada revolución, al principio veladamente, luego cada vez más abiertamente, ha tendido hacia la concentración de poder en el Presidente. Se pre tende así eliminar todo lo que pueda ser oposición en Venezuela y mantener una situación que le permita gobernar indefinidamente.

_¿Cuando usted dice que el Presidente pretende eliminar a la oposición, incluye en esa categoría a la Iglesia?

_En cuanto disienta de esos principios, sí. Desde que llegó al poder, Chávez comenzó a tratar de dividir a la Iglesia en la jerarquía, entre los obispos y sacerdotes. Dividirla concediéndole beneficios a algunos, pero sólo a algunos, por debajo de la mesa, mientras que a los otros se los niega. Sólo que ha fracasado en su intento, porque todos los obispos, y subrayo, todos, están unidos en el mismo pensamiento. En la forma de expresarse puede haber una diversidad, pero en conjunto todos están de acuerdo.

_Esa opinión que usted ha expresado sobre la naturaleza dictatorial de este régimen, ¿puede considerarse la posición oficial de la Iglesia?

_Eso no puedo decirlo porque, aunque soy cardenal, actualmente estoy retirado en el sentido de que no ejerzo directamente y observo las cosas desde adentro en cuanto a cardenal, pero sin poder hablar en nombre de la Iglesia. Quizás es muy prematuro todavía.

_¿Prematuro porque en cualquier momento estaría en posición de hacerlo, además de que hay unanimidad, como usted dice, entre los obispos?

_Sí, sí. Ciertamente.

_Si, de acuerdo con usted, ya vivimos en dictadura, ¿tendremos que resignarnos a permanecer así indefinidamente?, ¿habrá una rebelión popular o es posible participar en las elecciones para lograr el cambiopolítico?

_Las preguntas suyas son sumamente importantes y me resulta difícil responder a todas porque requeriría hacerlo por separado. Pero la actitud de los venezolanos debe estar acorde con el artículo 350 de la Constitución. Es decir, el pueblo venezolano fiel a su tradición republicana y a la lucha por la paz, la libertad y la independencia, desconocerá (es decir, considerará que no existe, no aceptará) cualquier legislación, régimen o autoridad que contraríe los valores, principios y postulados democráticos y menoscabe los derechos humanos. Ahora, la actuación del Gobierno está llena de todo eso. Estamos en dictadura porque se han contrariado principios constitucionales y se han burlado las leyes para constituir el CNE y designar los jueces del TSJ. Se trata de graves violaciones que exigirían un desconocimiento.

_¿Cómo debería operar ese desconocimiento?

_Yo no soy la persona autorizada, competente, para decir cómo se debe actuar, pero habría que hacerlo. Rechazar este gobierno. Desconocerlo. Claro, esto es difícil porque el otro tiene el poder y aquí no están sino las ideas.

_¿No cree usted que las elecciones pueden constituirse en una salida política eficaz?

_Las elecciones deberían ser el vehículo democrático para poder resolver estas situaciones, pero eso requiere una institución, encargada de celebrar las elecciones, que sea confiable y el CNE absolutamente no lo es. Todo lo contrario, ha sido fraudulento desde que comenzó su actividad, violatoria de la Ley Or gánica del Sufragio. Aquí es tamos ante la expresión de una falsa mayoría creada para el referendo y en ese sentido no habrá elecciones sino una pantomima organizada por el Estado porque, ¿quién puede tener confianza en un CNE como ese?



 
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