Si bien es cierto que las elecciones municipales nunca han
sido demasiado "sexys" para los electores, lo de este proceso
electoral resulta ridículo.
De acuerdo a las encuestas, la abstención podría
superar el 60%, convirtiéndose en un récord histórico.
En el lado opositor, cada vez gana más terreno la tesis
de la autoflagelación. Nos damos unos latigazos nosotros
mismos (castigando a nuestros candidatos) para que sufra "el
lado oscuro" del país.
Un grupo de mis panas no vota porque no confía en el
árbitro (Colón descubrió América). Piensan
que no vale la pena perder el tiempo votando en un evento
en el que el Gobierno abusará de nuevo de su poder omnímodo.
Otros creen que votar significa validar el parapeto con el
que Chávez pretende taparear esta vulgar autocracia constitucional.
Para ellos, los opositores que votan son unos traidores que
le hacen el juego al chavismo, permitiéndoles maquillarse
de demócratas, cuando en realidad son unos "bichos".
Bueno, tengo que reconocer que parte de estos argumentos son
buenazos y si me dan una cervecita hasta brindo por ellos.
Pero existe además un tercer grupo opositor, quizás
el de mayor crecimiento reciente, que pretende haber descubierto
un arma más potente que las marchas, las cacerolas, los
paros, las rebeliones y, sobre todo, un sustituto perfecto
a la implacable inexistencia de líderes u ofertas contundentes
de nuestra parte. De acuerdo a esta línea de pensamiento,
para sacar a Chávez no hay nada más efectivo que
convocar a una atómica abstención. ¡PERRO! Así
de simple y de claro. No votas y ya. No necesitas saber con
qué sustituir ese ¡NO VOTO!, dicho así, con las
venas tensadas. No vale la pena quemarse los sesos buscando
alternativas para luchar contra el "opresor". Así no
más, te puedes quedar rascándote la barriga en tu
casa, mientras tus líderes recorren los canales de televisión
mostrando en pantalla el gélido vacío. Según
ellos, una vez que nadie vote por los concejales y las juntas
parroquiales, Chávez estará "destruido", "deslegitimado"
y su debilitamiento será tan brutal que no podrá
mantenerse en el poder y se caerá por su propio peso,
sin que nosotros tengamos ni siquiera que soplar. El ensayo
a la lucidez de Saramago se quedó pendejo.
Como si esto no fuera suficiente, mis compadres creen que
no se debe participar en este esperpento porque las ofertas
de nuestros propios grupos son tan malas que dan pena. (Bueno,
en muchos casos no les falta razón). Para ellos "la oposición
merece un escarmiento después de tantos errores" y quizás
es mejor construir desde la nada.
Si a estos grupos le sumamos los chavistas desmotivados debido
a lo patético de la oferta del MVR y sus espantosos dramas
internos, no te quiero contar lo libre que tendrán el
día los testigos de mesa.
Mi proyección es muy sencilla: en la tarde de la elección
habrán votado cuatro gatos, la mayoría de ellos
rojos. Los del CNE estarán preocupados por amplificar
el condumio y los líderes opositores saldrán por
todos lados diciéndonos que el sorropotecientos por ciento
que no votó, habló. Votó en contra de Chávez.
"¡Esto demuestra que ganamos el Referéndum y tramposería
sale!". Luego de un clímax intenso de autofelicitación
abstencionista, el país continuará gobernado por
Chávez, como si nada. Pero con una diferencia; el tipo
ahora controlará además todos los concejos y juntas
parroquiales, incluyendo aquellas pocas que la oposición
hubiera podido ganar si hubieran votado por sus candidatos.
Claro que puedo estar equivocado, y ojalá que sea así,
porque a esta abstención no la para ni Mandrake. Pero
esto no me cohíbe a decir lo que pienso. Veo la abstención
como el proceso perfecto a través del cual los chavistas
no tendrán que mostrarnos sus trampas, porque no las
necesitarán. Como la mejor razón para evitar el
fogueo y surgimiento de nuevos líderes opositores, que
en algún momento vamos a necesitar. La mejor vía
para evitar que entremos a los barrios a convencer a Yoleida
de que la revolución es un mojón y, finalmente,
veo a la abstención como la excusa perfecta para que
quienes deberían aprender a morder... terminen latiendo
echaos.
lvleon@cantv.net
PD: Bienvenidos los insultos cibernéticos y
los articulitos encendidos de los radicales de ambos lados.
Además de gasolina para la irreverencia, les recuerdo
que en Venezuela el masoquismo está de moda.