Juan Carlos Sosa Azpúrua
Desde esta columna queremos insistir en las terribles consecuencias
que le depara el futuro energético a Venezuela, si no
se toman medidas concretas, efectivas y rápidas para
solventar la aguda crisis que atraviesa la política petrolera
del país, que se traduce en los siguientes factores:
1) Pérdida de la infraestructura profesional de Pdvsa:
En el pasado, sus profesionales eran formados en las mejores
universidades del mundo y recibían continua actualización
desde entes como el CIED, creados por Pdvsa para garantizar
el mantenimiento de los estándares internacionales de
rendimiento. En el presente, las contrataciones no cumplen
el mínimo de condiciones que velen por la calidad profesional.
Se requiere esencialmente fidelidad a una ideología y
obediencia absoluta a los dictámenes jerárquicos
de un reducido grupo de dirigentes militares y políticos.
Se nota un avance progresivo del nepotismo contractual, lo
que significa que se contratan familiares y amigos de la alta
gerencia, sin que existan credenciales profesionales que respalden
los nombramientos. Este hecho está generando profundos
resentimientos laborales internos, que se manifiestan en pérdida
de entusiasmo y estímulo hacia el logro. El concepto
de competitividad está siendo deliberadamente borrado
de la misión y visión de la empresa; de hecho, ha
sido virtualmente prohibido, ya que según el Gobierno
la competitividad es una noción derivada de las prácticas
del "Imperialismo", y una comunidad socialista es incompatible
con la competencia, todas las personas deben ser iguales y
no deben medirse con criterios de eficiencia, sino simplemente
bajo expectativas de obediencia y fidelidad a las políticas
del régimen. Esta tendencia, trasladada a Pdvsa, ha ocasionado
desgano generalizado para alcanzar metas corporativas. 2)
Pérdida de la capacidad de producción propia: Los
recursos financieros están siendo desviados en forma
desproporcionada hacia fines ajenos a la naturaleza de la
empresa. En consecuencia, han pasado a un segundo plano la
inversión en mantenimiento de pozos, las mejoras en tecnología,
la exploración de nuevas reservas, el cuidado de las
instalaciones y la seguridad de las operaciones generales.
Por ende, se estima que Venezuela ha perdido en los últimos
años más de un millón de barriles en su capacidad
de producción y se calcula que las reservas están
declinando con rapidez, al punto que sería difícil
cuantificar el daño, pero se presume que, en el caso
de la región occidental, los daños al potencial
energético de Venezuela podrían ser irreversibles.
3) Pérdida de credibilidad internacional y percepción
negativa generalizada: El hecho de que Pdvsa no haya enseñado
cifras confiables desde 2002, y parezca inauditable, según
declaraciones de sus mismos auditores externos, ha ocasionado
un daño inmenso a la otrora impecable reputación
de Pdvsa. A la empresa le cuesta mucho más conseguir
socios para sus proyectos y le es totalmente imposible, por
prohibiciones legales expresas, realizar operaciones financieras
en EEUU, el mercado petrolero más importante del planeta.
4) La Ley Orgánica de Hidrocarburos: es un obstáculo
importante para el desarrollo de nuevos proyectos petroleros.
La misma contempla un marco fiscal que desestimula la inversión
en crudos pesados y extrapesados, las mayores reservas del
país, y exige figuras corporativas con una participación
estatal innecesaria, dañina para Pdvsa y perjudicial
para los posibles socios. Además, conlleva al robustecimiento
del PetroEstado, con las consecuentes taras socioeconómicas
que eso genera. 5) Discurso gubernamental grosero e injusto
hacia sus socios actuales: han generado reacciones adversas
en todo el mundo y han cerrado muchas oportunidades futuras
al país en cuanto a desarrollo de nuevos proyectos energéticos
en su territorio. 6) Corrupción: Pdvsa ha sido listada
por entes especializados como una de las empresas petroleras
más corruptas del mundo. Los procesos de licitación
para efectuar contrataciones son casi inexistentes y los que
se hacen no siguen lineamientos transparentes. El uso de traders
es práctica común y con ello se ha perdido control
de muchas operaciones clave que implican cientos de millones
de dólares que no son supervisados y se destinan sin
ninguna ética a bolsillos privados.
Estos son los puntos más relevantes de la crisis energética
venezolana. Mientras tanto, el mundo necesita más petróleo
que nunca. India, que importa 70% del petróleo que
consume, continúa su crecimiento superior a 8% de su
PIB y China supera 9%. EEUU se muestra robusto y Europa
no entrará en recesión, a pesar de que su crecimiento
será más lento y difícil. Esto implica que
la demanda de petróleo se mantendrá y solamente
aquellas naciones que tomen las previsiones y se sintonicen
con la realidad mundial podrán prevalecer. Arabia Saudí
incrementó en 100 mil barriles diarios su producción
de mayo y está invirtiendo agresivamente en aumento
sustancial de su capacidad de producción y refinación.
Lo mismo hacen casi todos los demás miembros de la
OPEP (especialmente Nigeria, Irak, Irán), con el objetivo
de incrementar de 40% a 45% su participación de mercado
antes del final de esta década. Por su parte, Angola,
Algeria y Nigeria se hacen cada día más atractivos
como productores. Esto se puede decir también de Rusia,
la zona del Caspio y todo el Medio Oriente, lo mismo que
Canadá y Brasil. Algunos (CERA) calculan que la demanda
crecerá para el 2010 en 16,4 millones de B/D, 20% de
incremento, y que estas regiones mencionadas estarán
preparadas para satisfacer esa demanda adicional.
Así, la crisis merece atención especial. Implica
que aun con las reservas petroleras explotables más
cuantiosas del Hemisferio Occidental no seremos un actor
importante en los próximos años. De hecho, Venezuela
será irrelevante.
Juzgando por los hechos descritos, el incremento de
los despachos "gratuitos" a Cuba y la reciente mueca
demencial de Petrocaribe, es evidente que el Gobierno
no tiene anotado en su agenda la supervivencia de Venezuela
como un factor importante del mercado energético
mundial. Por lo que se ve, el futuro no montará
en su tren a este país.