MARIA ISOLIETT IGLESIAS
EL UNIVERSAL
El miedo es el único sentimiento que no abandona a
los familiares de las sobrevivientes de la masacre de Kennedy.
Una de ellas es la madre de Elizabeth Rosales, la señora
Angela Bracamonte de Rosales. Ella fue testigo de todo lo
que ocurrió aquella noche del lunes 27 de junio, pasadas
las 11:00 de la noche. Y aunque manifiesta sentir apoyo, todavía
está asustada por los acontecimientos.
"Yo estaba pendiente de que mi hija llegara, pues me había
pasado un mensaje de texto por el celular avisándome
que ya había salido del examen de matemáticas
que esa noche presentaba en la universidad. En el transcurso
de la espera escuché varias detonaciones y me puse
muy nerviosa. Le pedí a Dios que mi hija no estuviera
pasando por ahí en ese momento... segundos después
"la Niña" (Elizabeth) me llamó desesperada pidiéndome
ayuda. Me decía que saliera rápido".
"Y así lo hice... salí de la casa en la mitad
del tiroteo a socorrer a mi hija. En el callejón
no había nadie... Llegué hasta el carro baleado
y la encontré en el puesto del copiloto. Ella alcanzó
a decirme: "Mami, estoy herida, pero no te preocupes"
y enseguida se desmayó... Yo intentaba reanimarla
y le decía que aguantara, que no se muriera... Ahí
comenzó una segunda ráfaga y yo me lancé
sobre ella para protegerla. Recuerdo que gritaba diciéndoles
a los policías que dejaran de disparar, que las jóvenes
eran estudiantes universitarias. Luego llegó una
patrulla de la Policía Metropolitana y ahí subí
a las tres heridas y me las llevé hasta la Clínica
Popular, cuando me iba a subir vi a uno de los jóvenes
que ya estaba muerto, el que quedó cerca del Corsa...
Yo no los conocía, sino por referencia... Creo que
si no hubiese salido, matan a todos... Mi hija ha insistido
en que sus amigos llegaron vivos y que le preguntaban
con insistencia dónde vivía, pues nunca habían
ido para allá... Me imagino que cuando salí
ellos estaban escondidos en algún sitio cerca de
la casa".
"Le pido a Dios que todas las jóvenes se recuperen
y nos dé fuerza para seguir adelante... esto marcó
nuestras vidas", concluyó la afligida señora.