Que hemos perdido el siglo veinte, que en los cuarenta años
del "puntofijismo" no se hizo nada para mejorar la calidad
y el nivel de vida del venezolano, es una opinión que
no puede contrastarse, refutarse con otra opinión. Como
el referirse a las estadísticas resulta fastidioso para
el común de los mortales que suele huir de los números,
algunos, no sé si antropólogos o simple gente sensata,
han tenido la brillante idea de centrar sus estudios sobre
la evolución de una familia tipo. Algo así como
aquel famoso Los hijos de Sánchez que tanto éxito
de crítica y de ventas tuvo en los años sesenta.
Trataremos de hacer algo parecido con la historia del desarrollo
de una familia de la provincia venezolana, la cual refleja
más que su evolución, y, según ellos mismos,
su fracaso a lo largo de medio siglo.
Familia maltusiana.- Comencemos por el comienzo. En los años
cincuenta, el padre ejercía una profesión a la cual
eran destinados, como dijera alguna vez Rómulo Betancourt,
los retoños "de una larga familia maltusiana", la de
maestro, en dos caseríos de nombre de lo más rural:
Los Rastrojos y Remolino, cercanos a una pequeña ciudad
que andando el tiempo, se volvería inmerecidamente famosa.
Fue trasladado luego a esta última población, como
director del Grupo Escolar "Julián Pino", donde estudiaron
sus hijos. Luego, en 1970, gobernando Rafael Caldera, lo trasladaron
a la capital del Estado, donde se desempeñó como
director del grupo escolar "24 de Junio".
Luis Herrera Campins lo nombró en 1980 director de Educación
de ese mismo Estado y luego Prefecto del más importante
municipio del Estado. En 1983 se jubiló aduciendo incapacidad.
Todos esos cargos los ejerció sin que nadie le pidiera
el carné del partido, que sin embargo, hubiera podido
mostrarlos por montones.
Regalo en copei.- Porque primer militó en URD, luego
en AD y después en el MEP para terminar recalando en
Copei durante el primer gobierno de Caldera, partido donde
estuvo hasta que un muchacho suyo, para decirlo en la lengua
de su tierra "se metió en vainas". Hoy es, pese a su
confesa incapacidad alegada hace veintidós años,
Gobernador de Estado.
Pero sigamos el rastro de la familia. Su mujer, de nombre
homérico, trabajó como bedel del grupo "Pino" cuando
su marido era director; siendo ascendida después al área
de Manualidades en distintos planteles de la ciudad capital
del Estado. Fue activista copeyana en la urbanización
popular "Palacio Fajardo", lo cual no le impidió parir
siete muchachos.
De ellos, uno, de nombre Adán, se licenció en Física
por la Universidad de Los Andes, e ingresó como docente
en la Unellez, sin que nadie argumentase para vetarle su militancia
en el PRV de Douglas Bravo. Por lo demás, en la Unellez
se pasó a Copei y era dirigente de la fracción de
profesores de este partido. Nunca pasó del escalafón
de Asistente, porque no presentó trabajo de ascenso.
Hoy es embajador.
Un ingeniero.- Otro de sus hermanos, Argenis de nombre, se
graduó de ingeniero mecánico; trabajó en el
Teatro "Teresa Carreño" durante el último gobierno
de Caldera. Desde 1999, por la confesa incapacidad de su padre,
gobernador nominal del Estado, se le considera el poder detrás
del trono.
Hay otro hermano que se llama Narciso; se ha desempeñado
como profesor de inglés en la educación media. Hoy
está en el extranjero, alternando cargos como Agregado
Cultural en Canadá y Cuba. Está también el
hermano Aníbal, Licenciado en Educación por la Universidad
de Los Andes, donde era dirigente del grupo "Ruptura", del
llamado "douglismo"; hasta que, de regreso a su tierra natal,
y ya como docente en un liceo, se pasó para el partido
de gobierno. Se desempeñó como dirigente de Copei
en su pueblo natal, en el municipio Alberto Arvelo Torrealba,
hasta que el gobernador copeyano lo designó Director
de Educación del Estado. En 2004 fue electo Alcalde del
municipio de su pueblo natal.
Las cuentas de gobernacion.- Luego viene Adelis, empleado
bancario desde hace varios años, en 1999 fue designado
vicepresidente de la Sociedad Financiera Sofitasa para su
Estado, del cual es fama que según es fama, maneja las
cuentas de la Gobernación de su Estado.
Y por último, hay que nombrar al "oveja negra" o "gallo
pelón" de la familia, al cual, como solía suceder
con los muchachos que no pegaban una en el liceo, lo zamparon
en la Escuela Militar para, entre otras cosas, ver si le quitaban
sus miedos patológicos. Si no se hubiera "metido en vainas",
hoy sería General.
Se me olvidaba un pequeño detalle: esta familia que,
como toda Venezuela, "perdió el siglo veinte" graduando
muchachos a partir de una muy subalterna condición de
maestro rural es hoy muy conocida en Venezuela. El padre se
llama Hugo de los Reyes, la madre Helena, y por lo tanto,
todos los hijos, hasta el tarambana que tanto se asusta hasta
de su propia sombra, tienen por apellido Chávez Frías.