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| Caracas, domingo 26 de junio, 2005 | |||||||||||
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MEDIOS / Estado venezolano posee más de un centenar de radios, webs y TV Crece tribuna oficialista
BLANCA SANTOS EL UNIVERSAL A juicio de Marcelino Bisbal, profesor de las escuelas de Comunicación Social de la UCAB y la UCV, la irrupción de medios impresos, radiales, televisivos, electrónicos y comunitarios adeptos al oficialismo ha signado el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías en los últimos años. "Se trata de un fenómeno inédito en la historia del periodismo y de la comunicación en Venezuela, así como de la historia política del país", advierte Bisbal.Más de setenta medios impresos, canales como Telesur, Asamblea Nacional TV o Vive TV, 159 medios comunitarios _según reseña Conatel en su página web_ y circuitos radiales, dan cuenta de cómo el Gobierno trata de reforzar su plataforma comunicacional buscando "confrontar, no sólo el volumen massmediático de medios del sector privado-comercial, que en su mayoría no son afectos al proceso, sino también configurar una supuesta política comunicacional que sirva para proyectar al régimen". A la lista de medios, recientemente se sumó el grupo de emisoras del Circuito YVKE Mundial que Fogade cedió al Ministerio de Comunicación e Información. Aunque se buscó conocer qué perfil tendrán las radios y más detalles de su programación, William Castillo, viceministro de Gestión Comunicacional, evitó dar declaraciones "hasta tanto se termine el proceso legal, se haga el cambio de las nuevas autoridades y se efectúen las reformas respectivas". En torno a si en otros tiempos el Estado venezolano concentraba tantos medios, Bisbal puntualiza que "estamos en pleno escenario del gobierno de Hugo Chávez Frías y será en este período en donde se den agrias confrontaciones con los medios y el Gobierno. Ningún otro gobierno había abierto tantas discusiones y confrontaciones con los medios de comunicación, y tampoco ningun gobierno había requerido de la creación de espacios para dar a conocer su proyecto político. La confrontación política, siempre necesaria, entre el gobierno y la oposición se trasladó de sus lugares naturales como solía ser el parlamento, las consultas electorales, los foros-seminarios-encuentros y mesas de diálogo, hacia los medios. Disponer de tantos medios no garantiza _en opinión de Bisbal_ una política comunicacional firme, pero sí asegura contar "con un número significativo de medios que apoyen al proceso. Además habría que conocer los niveles de penetración y de audiencia que tienen y que en estos momentos sabemos que son muy bajos". Enfatiza que los medios radioeléctricos del Estado son empleados para la propaganda y el proselitismo político y ello desvirtúa su función de informar oportuna, imparcial y verazmente. "El periodismo debe ser cada vez más consciente de que no puede desarrollar su papel sin pagar un precio a su sentido de la responsabilidad y sin cancelar el peaje de estar a la altura de la sociedad que pretende describir y servir. Ser periodista significa no sucumbir a los fines y objetivos del aparato de medios (lucro e intereses), pero tampoco debe ser tentado por las razones de grupos y organizaciones del poder político instituido. Ser periodista es hoy una profesión que exige un alto nivel de responsabilidad".
Frente a la Ley Resorte La comunicóloga puntualiza que hoy en día Venezuela tiene un sector estatal-gubernamental, que crece y se fortalece progresiva y aceleradamente "al servicio de la denominada revolución, con una clara orientación propagandística que se encamina a la total ocupación del espectro radiotelevisivo, utilizando para ello varios instrumentos: la Ley Resorte (que es una ley de contenidos), los fondos públicos para el fortalecimiento de la infraestructura radiotelevisiva y de telecomunicaciones gubernamentales a nivel nacional e internacional, el incremento de estaciones, la creación de estructuras para producción de contenidos destinados a reforzar el carácter propagandístico del Gobierno y la formación de prosélitos". El cumplimiento del articulado de la Ley Resorte por parte de las radios y televisoras estatales es otro punto a considerar por Safar. "El estudio del investigador Bernardino Herrera (VTV: nueva dinámica de la TV del Estado, según un análisis morfológico de su programación) analiza la programación de Venezolana de Televisión entre febrero y agosto de 2004. Comparando esto con los estudios del Ininco realizados entre 1990 y 1998 (Safar, Hernández, Herrera), los análisis de programación de VTV del año pasado dan cuenta de un aumento sustancial de los programas de información y opinión: mientras en 1998 la proporción alcanzaba poco más de 17% en un día. En 2004 llegó a 51% (más de 9 horas de programación sobre 18 en total) del cual 41% se destinó a opinión y el resto a informativos y avances noticiosos. La propaganda sola ocupó más de 13% de la programación total del canal, cifra que no se había visto en la televisión oficial venezolana, lo cual pone en evidencia un cambio radical en la orientación de la programación y la producción del canal estatal. La Ley Resorte, por otra parte, no establece un capítulo especial destinado a los medios estatales (no hace distinciones entre los distintos tipos de medios radiotelevisivos), lo cual es un grave error sólo comprensible cuando se descubre la verdadera intencionalidad de la norma". Asegura que los medios de comunicación del Estado conforman, junto a los medios de uso comercial, los dos polos dominantes del espectro radiotelevisivo nacional y es necesario un tercer polo: "el sector de la radiotelevisión pública no gubernamental, verdadera garantía para que los ciudadanos puedan disponer de información ajustada a criterios de calidad, imparcialidad, pluralismo, credibilidad, diversidad cultural, veracidad, oportunidad". Indica que el venezolano de hoy hace rato que desconfía de todos sus medios, sean estos oficiales u opositores al Gobierno y asegura que en estos momentos en Venezuela "hay graves limitaciones al ejercicio de la libertad de expresión, y esto obedece a una orientación no explícita de la política gubernamental de comunicación que se manifiesta en restricciones tales como la prohibición de acceso a las fuentes de información pública a los periodistas de los medios no oficiales, al abuso cometido contra periodistas y camarógrafos al incautarles sus instrumentos de trabajo, la imposición de la "voz única" del Presidente a través de las interminables cadenas de radio y televisión, en lo que se conoce como abuso de posición de dominio del gobernante por encima de todos los ciudadanos, en la utilización indiscriminada de bienes públicos para la transmisión de ¡Aló, Presidente!, en la inexistencia de criterios de pluralismo e imparcialidad en los medios estatales, en la imposición de un solo punto de vista". |
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