Impresionante los sentimientos que despierta Andrés Galarraga en todos, independientemente de su edad, raza y status social. Los autos se detenían al paso de la caravana de jugadores y podía escucharse: "Mami, mira, ese es Andrés Galarraga...".
La gente se le acerca y como si le conociera de toda la vida le pregunta sobre su retiro del beisbol. Una señora se aproximó y sin el más mínimo pudor le dijo: "Párate allí con Mayita para tomarte una foto. ¡Ya va!, espera para tomarte otra, para asegurar".
Otro menos irreverente, como el niño Marcos Terife, le pidió por favor que le firmara una gorra y su camisa. "Fírmamela bien grande, porque la voy a colgar en mi cuarto", dijo el pequeño. En el tee del hoyo 15 Marcos no podía esconder su felicidad y es por ello que en la bandera siguiente se atrevió a enfrentar nuevamente al ídolo. "Disculpe el abuso, pero podría firmarme esta gorra para una amiguita? Galarraga le dirigió una sonrisa y sin dudarlo plantó su rúbrica.
Al final todos se concentraron en el hoyo 18, el cual Galarraga solventó cual Tiger Woods. ¡Bravo, Gato! retumbó contra los árboles, mientras una sonora lluvia de aplausos lo cubrió todo cuando el ex grandeliga embocó con precisión. Allí empezó la verdadera tarea de firmar autógrafos y posar para los flashes. Todos querían inmortalizar el momento al lado del ídolo de Venezuela, quien por su parte se mostró feliz de compartir con todos su cumpleaños 43.