Mapa del sitio
Daily News
Búsqueda avanzada
ClasificadosUsuariosAnunciantes
Caracas, miércoles 08 de junio, 2005  
[an error occurred while processing this directive]
Principal > Opinión > Noticias
 
Imprimir con   |    Enviar por correo
OPINION
Julio César Pineda // Dialéctica de extremos


Los ocho millones y medio de bolivianos en el millón de km2 viven, hoy como ayer, la tragedia de una población empobrecida a pesar de la gran riqueza del país. En el período colonial fue la riqueza de la plata. Después explotación del mineral de estaño y ahora el espejismo del petróleo y del gas, el intento de la nacionalización es lo que ha movido a este pueblo para obligar a la renuncia del presidente Mesa, con la esperanza de que los hidrocarburos lleguen a las mayorías.

En 1982, se abrió el período democrático que parece cerrarse con Mesa si no se encuentra una solución negociada. Se critica el camino neoliberal iniciado después de la coalición de centroizquierda (1982-1985) de H. Siles Zuazo, por el viejo líder del MNR Paz Estensoro (1985-1989), a quién sucedieron en la misma vía Gonzalo Sánchez de Lozada y el Gral. Hugo Banzer. Regresó Sánchez de Lozada a la Presidencia por vía electoral pero fue sacado del poder por los productores de coca y los dirigentes indígenas y populares. Allí es cuando asciende al poder su vicepresidente Carlos Mesa, quien dentro del marco constitucional asume la Presidencia con la esperanza de terminar el mandato y afirmar la democracia boliviana. Se repitió en él, con mayor acento, la confrontación de los sectores populares, indígenas y los pequeños productores de coca.

Esta crisis no sólo es una amenaza contra la democracia boliviana sino contra la integridad territorial y la unidad política del país. Las ricas zonas del oriente con Santa Cruz a la cabeza, donde están la mayor parte de los hidrocarburos, reclaman un referendo autonómico y verían con agrado la renuncia de Mesa, la selección del presidente del senado H. Vaca Diez como jefe de Estado provisional. Mientras que el occidente, pobre en recursos, y mayoritariamente indígena, se ha concentrado en La Paz exigiendo la nacionalización inmediata de los hidrocarburos y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

El líder de oposición con la fuerza parlamentaria del MAS, Evo Morales, ha sido factor en esta crisis al acentuar las contradicciones con la tentación revolucionaria, nacionalista y socialista, dentro de un eje de simpatía con Caracas y La Habana, y con un discurso antiestadounidense.

Una vez efectiva la renuencia de Mesa, para Morales debe evitarse la Presidencia en manos de los jefes del Congreso y recurrir al presidente de la Corte Suprema de Justicia para que convoque a un proceso electoral adelantado, oponiéndose a las autonomías y por la Constituyente. Pudiera ser que aunque Evo sacó las masas a la calle, no pueda hacerlas regresar en la dialéctica de los extremos en los que se encuentra Bolivia. Es tiempo para la OEA de actuar como también para la CAN y el Mercosur, aunque se considere demasiado tarde. Esto justifica nuevamente la intención de las dos tesis presentadas en la Asamblea de la OEA, la de EEUU de la necesidad de perfeccionar la Carta Democrática para la observación temprana de crisis contra el Estado de Derecho y la venezolana de avanzar en reformas sociales y económicas hacia un modelo de justicia pero en libertad.

jcpineda@bi.com.ve

 




 
Imprimir con   |    Enviar por correo
Contáctenos | Política de privacidad | Términos legales | Condiciones de uso
Búsqueda avanzada
Copyright @ Diario El Universal C.A. 2004