Fort Lauderdale, EEUU. En lo que puede ser un reflejo
del poco interés y hasta de la incomodidad estadounidense,
la propuesta venezolana sobre la llamada "Carta Social Interamericana"
ha sido colocada en el último lugar de la agenda de los
cancilleres americanos: específicamente en la casilla número
94.
La Carta propone elaborar una lista de los derechos sociales,
económicos y culturales de los pueblos orientados hacia
la lucha contra la pobreza y la creación de lo que el
gobierno del presidente Hugo Chávez califica como "democracia
con equidad e inclusión social".
Venezuela logró el punto de partida para trabajar
en la Carta en la reunión previa de cancilleres de
la OEA en Quito hace un año y quedó en presentar
en la actual asamblea de Fort Lauderdale un informe sobre
los avances en el trabajo.
"En el año que pasó prácticamente no se
hizo nada", admitió el embajador venezolano ante
la OEA, Jorge Valero. "Es muy poco lo que se puede decir".
Los pedidos de Valero de emprender formalmente el trabajo
fueron bloqueados discretamente por la representación
de Washington ante la organización, que recién
el mes pasado convocó una sesión para formalizar
el grupo de trabajo pertinente.
La propia formación del grupo confrontó
dificultades.
Estados Unidos se opuso a que estuviera presidido
por Venezuela; luego propuso que la presidencia
sea rotativa entre las cuatro regiones de la organización
_Suramérica, Centroamérica, Norteamérica
y el Caribe_ pero, finalmente aceptó a Venezuela
como líder.
Para llegar a ese punto se requirió de hasta
dos sesiones del Consejo Permanente de embajadores
de la OEA en Washington, en un clima tenso de
amplias negociaciones.
"Hasta ahora, el único proyecto presentado
es el de Venezuela", dijo Valero, indicando
que se trata de una Carta de 127 artículos.
La Carta considera que "democracia y justicia
son dos componentes fundamentales" y reivindica
la inclusión social.