CARACAS, viernes 03 de junio, 2005 | Actualizado hace
Desde que ocurrió la aparición del linfoma cancerígeno hay una rutina que no desaparecerá en la vida de Andrés Galarraga. Junto a sus momentos de oración diarios, que a veces son de uno o cinco minutos, está el rigor de la visita médica semestral.
"En 1999 fue muy difícil. Uno no está preparado para una noticia como esa. Yo estaba listo para seguir jugando, estaba al tope de mis condiciones y el golpe fue muy fuerte. Una vez superado, los chequeos son frecuentes, porque si vuelve, existen maneras para atacarlo rápidamente, como ocurrió a finales de 2003".
"Los chequeos médicos se mantendrán, para prevenir; es importante que los realice con periodicidad y así se hará. Por ahora, según los más recientes resultados, me encuentro perfectamente, con mucha salud, gracias a Dios y a la Santísima Virgen".
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