ALFREDO YANEZ MONDRAGON
EL UNIVERSAL
Andrés Galarraga se retiró del beisbol, pero aún
no se lo cree. Este jueves, antes de enfrentar al país,
que aún aguardaba la esperanza de verlo uniformado
nuevamente, al menos en la liga local, ojeó el Suplemento
Especial de El Universal dedicado a su trayectoria y debió
tragar fuerte, "porque cuando se vive dedicado al beisbol
por 25 años, no es fácil decir adiós", reflexionó.
Galarraga decidió tomarse esta transición en
su vida como unas vacaciones, en las que por primera vez
estará con sus hijas, ya no visitando parques de
beisbol, sino de paseo "por el Salto Angel, por Canaima
y otras atracciones que existen en el país, que ahora
desconocemos".
"Voy a ir con calma. Esto que inicié es absolutamente
nuevo para mí, y tengo que reconocer que de ahora
en adelante la rutina ya no será la misma; pero
no sé cómo será la nueva; no puedo imaginarme
la vida sin el beisbol y sólo sé que de una
u otra forma siempre estaré ligado a la pelota".
"En estos dos meses, desde que anuncié mi retiro,
he tenido actividades; primero con la enfermedad de
mi suegro, y ahora, luego de que falleciera, ha habido
momentos para estar con mis hijas, para ir a Margarita,
y para preparar este encuentro con el país",
señaló Galarraga.
Próximamente irá a Ocumare, en los Valles
del Tuy, donde le ofrecieron unos terrenos para
construir su nuevo gran sueño, una academia
para la instrucción integral de nuevos peloteros.
La idea, aún en proceso, permitirá que
muchos niños y jóvenes reciban clínicas
especializadas de varios entrenadores y, por supuesto,
de Andrés Galarraga.
La visión es tan grande como los sueños
iniciales del pelotero, por eso quiere cuatro
campos de beisbol, uno de ellos con tribuna para
realizar los juegos, y los otros tres, básicamente
para prácticas; cree que se pueden crear
módulos residenciales, para los mayores,
quienes trabajarían fuerte antes de decidir
si se quieren dedicar profesionalmente al beisbol,
y también se establecerían horarios
flexibles, para que otros más jóvenes
asistan a clases o prácticas.
"Aún no hay muchos detalles, pero estamos
trabajando sobre este proyecto que seguramente
ahora se llevará buena parte de mi tiempo".
Galarraga señaló que su despedida
es "hasta siempre", y que quisiera que lo
recordaran "como una persona chévere,
que hizo buen trabajo jugando pelota. Quiero
que me sigan queriendo de esa manera espontánea,
de esa forma que me hace sentir especial".