ALFREDO YANEZ MONDRAGON
EL UNIVERSAL
Aplausos, videos con dejos de nostalgia y mucha emoción,
signaron el reencuentro de Andrés Galarraga con los diferentes
medios de comunicación que se dieron cita para conocer
del futuro inmediato de quien es considerado el máximo
ídolo contemporáneo del deporte nacional.
Galarraga, ajeno a su timidez, interrumpió varias veces
al moderador para, en primer lugar, pedir un minuto de silencio
en memoria de quien fuera su principal mentor en la pelota:
Alfonso "Chico" Carrasquel, fallecido la semana pasada en
Caracas, y más tarde, para continuar la narración
de una famosa anécdota según la cual el "Chico"
le impulsó a seguir jugando, pese a los primeros errores.
El muchacho de Chapellín dijo no tener palabras de
agradecimiento por tanto afecto durante sus 25 años
como pelotero y dedicó un momento de su participación
para reflexionar sobre la importancia de algunas críticas
que se le hicieron durante su trayectoria. "Muchas veces
me hirieron, pero de eso también se aprende", señaló.
El caraqueño, sometido a los lanzamientos de los
reporteros, ratificó que en los entrenamientos primaverales
de marzo pasado se sentía bien, y confiado en que
los Mets de Nueva York le darían la oportunidad de
hacer el equipo para cumplir su sueño de conectar
al menos 400 jonrones en su carrera en Grandes Ligas,
sin embargo la enfermedad de su suegro, Nino, fallecido
también hace pocos días, le hizo perder concentración
y tomó la decisión de retirarse.
"El estuvo conmigo durante 18 años de mi carrera,
apoyando a mi familia. En 1992 perdí a mi padre
y fue muy fuerte, pero yo era otro pelotero, uno de
todos los días, regular, con una responsabilidad
distinta, y eso me hizo superar de otra manera la situación.
Esta vez, creo que lo mejor fue quedarme con mi familia".
Galarraga sostuvo que con la trayectoria recorrida,
"un jonrón no hace diferencia".
El máximo jonronero de Venezuela, con 399
vuelacercas en 19 temporadas, señaló que
antes del anuncio, el gerente del equipo, Omar Minaya,
le dijo que se tomara su tiempo, y que regresara
en agosto o septiembre, que las puertas estarían
abiertas. Sin embargo ya la decisión está
tomada, y eso se mantiene.
Galarraga dijo que había llegado la hora
de dejar que otros tomen el protagonismo y no
dudó en señalar que Miguel Cabrera,
jardinero de los Marlins de Florida, es el pelotero
predestinado para tomar el testigo. "Cabrera posee
el potencial. A la edad que tiene ya es una estrella.
Ese me va a romper los récords que dejé",
pronosticó.
En ese sentido dijo que ahora es un poco más
fácil llegar a Grandes Ligas, aunque eso
no quiere decir que sea muy sencillo mantenerse.
Habló de la importancia de la constancia,
el empeño y el corazón que hay que
ponerle a la carrera. "Por jugar así, siempre
para el equipo, siempre para ganar, es que se
hace difícil el retiro" y Galarraga afirmó
que aún no se acostumbra a esa palabra.