ALFREDO YANEZ MONDRAGON
EL UNIVERSAL
Los resúmenes estadísticos tienen la particularidad
de mostrar en un vistazo la actuación de tal o cual personaje.
Esa percepción rápida, con frecuencia excluye datos
trascendentes, que bien podrían esculpir a figuras prominentes,
como en el caso de Andrés Galarraga, conocido en el beisbol
por su poder, y casi inadvertido en el sentido del pelotero
integral.
Andrés Galarraga se estafó 128 bases en su carrera;
lo que para muchos puede significar un número ínfimo,
pero dada la corpulencia del slugger venezolano, la cifra
resulta el botón de una muestra de integralidad en su
juego; dispuesto a asumir cualquier reto, incluso si para
el éxito colectivo hacía falta que imprimiera mayor
velocidad en sus desplazamientos.
Si fue veloz cuando se le exigió, y siempre quedará
en la memoria la entrega de Galarraga con los Gigantes de
San Francisco en la campaña de 2003, también fue,
por encima de todo, un bateador de peligro, que sumaba poder
a su especial don para conectar.
Galarraga bateó por encima de los .300 de promedio en
diez de sus 19 temporadas en Grandes Ligas, que como ocurre
con el vistazo de las estadísticas, se dicen muy rápido,
pero que en el estudio se nota que requirió de entrega,
trabajo, maduración y paciencia.
El muchacho de Chapellín dejó promedio vitalicio
de .288, el mejor entre los peloteros venezolanos retirados
hasta ahora, y el tercero hasta 2004, detrás de Magglio
Ordóñez (.307) y Bob Abreu (.305), claro, a los
jardineros, aún les faltan muchas temporadas por jugar,
para mejorar esas cifras.
Su mayor demostración de manejo en el arte de batear
la exhibió en su primer año con los, para entonces,
nacientes Rockies de Colorado, en 1993, cuando culminó
la temporada con un astronómico .370 de promedio, gracias
a 174 hits en 470 veces al bate.
Ya en sus años mozos, el Gran Gato, había demostrado
que no sólo era capaz de sacar pelotas del campo, sino
también de contribuir a la causa de sus equipos conectando
la bola al terreno de nadie. Así sucedió en 1988,
cuando con los Expos de Montreal, lideró a la Liga Nacional
en hits conectados con 184.
De hecho se hizo acreedor al premio Bate de Plata en dos
oportunidades, por esa capacidad, pocas veces atribuida a
quien destacó más con el poder de sus conexiones.
Galarraga,
tras 19 años de trabajo en la Gran Carpa es el segundo
jugador venezolano en cuanto a hits se refiere, detrás
del único Hall de la fama nacido en esta tierra, Luis
Aparicio, quien conectó 2.677 imparables, en 18 campañas.
Por detrás de Galarraga se encuentran, en la lista de
sólo cuatro venezolanos con más de dos mil hits,
David Concepción, con 2.326 y Omar Vizquel, campocorto
que aún se mantiene activo y que culminó la zafra
de 2004 con 2.147 inatrapables.
Claro está, Galarraga siempre fue oportuno con el madero,
por ello las 1.425 carreras que impulsó a lo largo de
su carrera. de sus 2.333 hits, 875 fueron extrabases, lo que
traduce un 37 por ciento.
En dobles, Andrés Galarraga es el líder de todos
los venezolanos que han pasado por las Grandes ligas, con
444, lo mismo que en cuadrangulares, con 399; en triples,
un renglón en el que la velocidad cuenta mucho, no aparece
entre los diez primeros, pues sólo se apuntó 32,
bastante por detrás del líder, Luis Aparicio, quien
sumó 92 batazos de tres esquinas.
Otras estadísticas dignas de elogio para el Gran Gato
son su número de bases alcanzadas, con 4.038, para ser
el líder en ese departamento, apariciones al bate, 8.096,
y carreras anotadas, 1.195.
En cuanto a las estadísticas que pocos quieren mostrar,
Galarraga es el pelotero venezolano con mayor número
de ponches con 2.003, y con mayor cantidad de golpeados por
el pitcher, con 178.