Bate de plata 1988
Se puede decir que tuvo su primera gran temporada en Grandes
Ligas. Impulsó 92 carreras, bateó 29 jonrones y
promedió .302, gracias a 184 hits en 609 turnos. Fue
líder en imparables y eso le valió para ganar el
premio como mejor inicialista con el bate.
Guante de oro 1989
Las cualidades defensivas eran una incógnita, al menos
para aquellos que sólo juzgan por las apariencias. Siempre
cuidó la raya de la derecha con extremo cuidado, y
no tuvo reparos a la hora de engarzar los complicados
rebotes cercanos a su base.
Guante de oro 1990
Por segundo año consecutivo, el ídolo de Chapellín
convenció con sus dotes de fildeador. La calidad con
la que le partía a los fuertes rollings y la decisión
con la que definía las jugadas, incluso los piconazos
más lejanos, le valieron el segundo trofeo.
Bate de plata 1996
Con esos registros que incluían 47 jonrones, 150 impulsadas,
190 hits y promedio de .304, era impensable que no ganara
en esa temporada el trofeo como mejor bateador entre los inicialistas.
Ese año, el slugging lo ubicó en .601, el más
alto de su carrera.
Jugador del año 1993
Tras el colosal debut con los Rockies de Colorado, que coincidió
con el de la franquicia, el equipo lo designó como el
Jugador del Año de la organización. lo mismo sucedió
al año siguiente, cuando dejó average de .319 y
sacó 31 jonrones por primera vez.
Regreso del año 2000
Poder actuar durante la temporada de 2000 fue en sí
mismo un extraordinario premio; hacerlo de la manera como
lo hizo, con 28 jonrones y 100 impulsadas, además de
average de .302, le valieron para los premios Regreso del
Año y Espy, de la cadena Espn.