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Caracas, domingo 22 de mayo, 2005  
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Que alguien rinda cuentas


ORLANDO OCHOA

ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Desde hace poco más de dos años ningún analista económico nacional o extranjero confía en las cifras oficiales de producción petrolera venezolana. A fin de llenar este vacío se acude a las diferentes fuentes secundarias del mercado internacional que verifican los embarques, destinos del crudo y derivados que permiten calcularla. Incluso la OPEP tiene que hacer esto.

Hasta marzo la cifra oficial de 3.300.000 b/d se solía confrontar con las fuentes del mercado internacional que variaban entre 2.500.000 y 2.700.000 b/d. Persiste una brecha promedio de 700.000 b/d entre ambas fuentes. Las razones por las que el Gobierno mantiene esta ficción se remontan a 2003 cuando el presidente Chávez se comprometió a la recuperación plena de la producción petrolera, a pesar de las predecibles consecuencias del despido de más de 18.000 trabajadores altamente calificados de Pdvsa.

Con una brecha de esta magnitud no tiene sentido la política oficial de insistir en que "aquí no pasa nada". Sencillamente las cifras no cuadran y es lamentable y preocupante el estado de confusión del Banco Central de Venezuela sobre la entrada de divisas. Sin que medie explicación razonable no ha habido forma de que se conozcan los balances auditados de Pdvsa de los años 2003 y 2004. Sin duda esto representaría una gravísima omisión legal para cualquier empresa común y corriente, pero en este caso se trata de una empresa del Estado venezolano que le genera a la nación 80% de las divisas, financia 40% del presupuesto y genera 25% del Producto Interno Bruto (PIB).

Pdvsa es la empresa nacional cuyos propietarios son 26,5 millones de venezolanos y el Gobierno Nacional representa sus intereses en la junta de accionistas a través de una persona natural con la función de ministro de Energía y Petróleo. Sobre este funcionario recae la gran responsabilidad de velar por el interés de todos. Pero, ¿qué ocurre cuando el presidente de la petrolera estatal, que debe rendir cuentas al representante de los propietarios, es la misma persona? ¿Cómo explicar que quien regula y controla como único representante de los propietarios es el mismo que administra la empresa? Se trata entonces de un flagrante conflicto de intereses que está llevando a la empresa a restringir aun más la información y la data económica y financiera para sustituirla, como ya está ocurriendo, con la muy conocida propaganda gubernamental. ¿Hará falta recordar que el bienestar del país depende totalmente de la gestión en la estatal petrolera?

Tres opciones

En 1998 la producción operada por la propia Pdvsa era de 2.850.000 b/d y la de los operadores de los convenios y Faja cerca de 400.000 b/d.

En 2002, antes del paro, la producción propia de Pdvsa era de casi 2.400.000 b/d y la de los operadores privados de 800.000 b/d.

A finales de abril 2005 la producción propia de Pdvsa, considerando el agravamiento de serios problemas de mantenimiento de pozos, se estima que cayó a cerca de 1.150.000 b/d, mientras los operadores privados llegaron a 1.200.000 b/d. ¿Es esta una tendencia? ¿Quién nos dice la verdad? El presidente Chávez advirtió de una disminución de 150.000 b/d. ¿Será esta cifra exacta?

De ser confirmada la cifra estimada más reciente de producción propia de Pdvsa, según una fuente familiarizada con los problemas internos de Pdvsa, la producción total estará ahora en una cifra cercana a los 2.400.000 b/d.

No obstante la cautela con la cual se hacen estas estimaciones más recientes, se puede decir que el declive de la producción propia de Pdvsa entre 1998 y el presente significa una pérdida cercana a 60% mientras los operadores privados elevaron su producción en 300%. Estas tendencias contrarias indican que actualmente la producción propia de Pdvsa y de los operadores privados se puede igualar en números alrededor de 1.200.000 b/d. Se trata de una estimación sobre la cual no cabe expresar sino asombro. No podemos saber si la producción propia de Pdvsa continuará cayendo o si hay medidas preventivas y efectivas en marcha. No hay información. No podemos seguir aceptando que se encubra esta delicada situación de repliegue de la producción de crudo de Pdvsa, por diversas causas, desde 1998. En medio de los debates y asuntos que afectan la vida pública venezolana pocos tienen claro el impacto de la precaria situación petrolera para el futuro de Venezuela. La presentación de balances y operaciones auditadas de Pdvsa es imperativa para conocer lo que ocurre y su impacto financiero-fiscal.

El precio del petróleo venezolano del año en curso, en un promedio cercano a 40 dólares, muy superior a los 23 dólares establecidos como base del presupuesto nacional 2005, permite mitigar el impacto fiscal inmediato. Por otra parte, la revisión de los términos tributarios de los contratos con operadores y proyectos de la Faja _los cuales podrían haberse realizado en forma negociada sin ofender_ proveen una fuente de ingresos adicionales. La principal amenaza a la estabilidad fiscal y monetaria por un lado y a la salud financiera de la golpeada Pdvsa por el otro, vienen de un mismo punto: la desviación hacia un "fondo especial" en manos de Chávez de 8.000 millones de dólares del ingreso bruto de Pdvsa, como resultado de presuntas reservas internacionales "excedentarias".

El presupuesto nacional de 2005 tiene asegurado su financiamiento sin la creación de un enorme presupuesto paralelo en manos del presidente Chávez. A este último se agrega el Fondo Especial de Desarrollo (rotatorio) de 2.000 millones de dólares creado el año pasado. Ambos totalizan unos 10.000 millones de dólares. Si la eventual desviación de estos masivos recursos a manos directas del Presidente no permite cubrir los ingresos ordinarios presupuestados, debido a la caída en el volumen de exportación petrolera, entonces surgirán necesidades y tensiones fiscales. De concretarse esta medida de desviación de fondos, las consecuentes distorsiones fiscales, cambiarias (por la caída en reservas internacionales) y su impacto inflacionario serían significativas.

Para la economía real, particularmente en manufactura, construcción y servicios especializados conexos, un sector petrolero menguado es un desastre si se queda así, pero es también una oportunidad si se asumen nuevas inversiones para reparar o reactivar yacimientos, ya sea vía Pdvsa o empresas extranjeras.

El riesgo puede venir de los nuevos proyectos legales, como el de cogestión y otros dentro del "socialismo del siglo XXI", los cuales pueden espantar la potencial nueva inversión privada. En este caso, más allá de usar la limitada capacidad industrial y de servicios ya existente, los planes de recuperación petrolera significarán grandes oportunidades para los importadores. No hay forma de generar empleos productivos en este contexto.

Las tres opciones que tiene el Gobierno son: primero, un masivo plan de inversiones con recursos propios de Pdvsa para aumentar eventualmente sus taladros operativos de 70 a 150 en un lapso de 5 años. Se trataría de una inversión de miles de millones de dólares. Este plan enfrenta serias dificultades: la escasez de personal calificado, carencias tecnológicas, generalizada corrupción que retrasa y encarece contrataciones y la falta de fondos propios por las exigentes demandas fiscales.

Segundo, abrir un acelerado proceso de asociaciones con empresas extranjeras para reactivar y reparar yacimientos. Tercero, una mezcla de las dos anteriores. ¿Se compadecen los ataques presidenciales a las compañías extranjeras con la dramática necesidad de nuevas asociaciones para elevar la producción? ¿Será acaso populismo-nacionalista antes de recurrir arropado con la Bandera Nacional a algunas empresas extranjeras para este plan de emergencia? La soberanía y el interés nacional ya han sido vulnerados con el declive de la producción y de la capacidad productiva de Pdvsa.

Presidente Hugo Chávez, ministro Rafael Ramírez, presenten al país los balances auditados de Pdvsa de 2003 y 2004 y los planes de emergencia para revertir este declive petrolero que amenaza a la economía del país y a los empobrecidos venezolanos. Es hora de ser sinceros, abandonar la propaganda y actuar con prontitud.

Economista, PhD



Ver también:
- La economía se enfermó de política
- Colombia en desarrollo
- Mejor al norte del globo
- Brasil autoabastecida
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