HANS GRAF
EL UNIVERSAL
Luego de más de una semana de intensa competencia,
compartiendo la pista del estadio olímpico de la UCV y
las canchas y piletas del Colegio Humboldt de Caracas, el cierre
de la fiesta no podía ser mejor. Todas las delegaciones
de seis países, representando a las instituciones de la
comunidad de colegios alemanes de Suramérica, se dieron
cita para un último momento mágico en el cual la emoción
y las lágrimas fueron el fiel reflejo del gran calor humano.
Entre todas las disciplinas, quizá la que puso más
sabor fue la del voleibol, porque al ser la especialidad de
cierre, era la que ponía todos los puntos sobre la mesa
y allí fue como se vivió intensamente cada match.
Para la memoria quedarán las vistas del Avila desde el
estadio olímpico y la escena de la majestuosa piscina
del colegio caraqueño.
Aunque los locales no alcanzaron conquistar ninguna competencia
de primeros, su regularidad a lo largo de todo el torneo
les permitió adjudicarse el campeonato final con un
total de 95 puntos por encima del Colegio Alemán de
Chile y el de Barranquilla. En la clausura se vivió
muchos momentos de emoción cuando se hizo entrega de
los premios. Fueron distinguidos como los mejores atletas
de la competencia el colombiano Andrés Villa del Colegioó
Alemán de Barranquilla y Katerin Keltai del Colegio
Humboldt Caracas, pero más allá de estos nombres,
el especial reconocimientos lo merecen los 208 atletas,
el personal técnico, administrativo y de logística
que hizo posible este encuentro entre naciones hermanas
unidas a través de varios lazos de amistad y unión.
El esfuerzo de todos fue recompensado en cada actividad
y después de Caracas sólo quedarán buenas
memorias para en el 2007 revivirlas en Lima.